Caja Salamanca

Calzada de Valdunciel (descripción en el libro de la provincia, Caja de Salamanca)

 Mun. con 659 hab. situado a 14 km al N de Salamanca en la ctra. N-630. Pertenece a la comarca de la Armuña, a la mancomunidad Comarca de Ledesma, P.J. y diócesis de Salamanca. 20 km2 de superficie en su término municipal llano, terreno de buena calidad para cereales y legumbres como la lenteja. La iglesia parroquial está dedicada a santa Elena, y conserva algunos capiteles en las columnas del coro como restos de su primitiva construcción románica. En el S. XVI se construyen la sacristía, la torre y el coro. En el S. XVIII se realiza la portada, el pórtico y el camarín de la capilla mayor. El retablo mayor es del S.XVIII, y cuenta con esculturas de santa Elena, san Pedro, san Juan y el Niño Jesús, pertenecientes a Simón Gavilán Tomé. El templo alberga la imagen del Cristo de la Piedad, un crucificado de tamaño natural datado entre el S. XV y XVI que cuenta con una gran devoción en el pueblo. A la salida de Calzada hacia Valdunciel se encuentra la Fuente Buena, una fuente romana recientemente reconstruida cubierta con bóveda de cañón y una estela romana en el pretil representando una figura femenina con un vaso en la mano izquierda.

  Calzada de Valdunciel (otra ficha descriptiva)

 Comarca: La Armuña

Situación geográfica: Limita al norte con Forfoleda y Valdunciel con quien también confina al este; al sur con Castellanos de Villiquera y Valverdón y al oeste con Forfoleda.

Distancia a Salamanca: 14 km.

Superficie: 20 km2

Altitud: 801 metros sobre el nivel del mar.

Población: 649 habitantes

Fiestas: 22 de mayo y 18 de agosto.

Entre amplios campos de cereal, salpicados de chalés y urbanizaciones que van modificando paulatinamente el paisaje originario, surge la localidad de Calzada de Valdunciel. Cruce de caminos cuyo topónimo alude al recorrido de la calzada romana de la Plata que discurría por la calle principal. Todavía permanece en la memoria de los más ancianos del lugar la ya desaparecida fuente romana, llamada Fuentebuena, que estaba compuesta por bóveda de medio punto con sillares que albergaba el manantial y una lápida sepulcral colocada como pretil en la que se veía el busto de una mujer. Como sucede en tantos otros municipios las edificaciones más antiguas de piedra y encalado van cediendo terreno a favor de otras en líneas más actuales. El monumento más sobresaliente es la parroquial, con huellas románicas del siglo XII en los capiteles. De la intervención efectuada en 1548 conserva la sacristía, el coro y la torre obras de Martín Navarro. En el siglo XVIII se realizaron algunas reformas como la portada levantada por Agustín de Vargas, el pórtico realizado según las trazas de Andrés García de Quiñones y el transparente y camarín de la capilla mayor, obra de Nicolás Requejo hacia 1736. También sobresale el retablo mayor con esculturas de Simón Gabilán Tompé. En la sacristía se expone una colección de lienzos barrocos, algunos obra de Antonio de Mora y Baraona.

Roldán Hervás

ROLDÁN HERVÁS, J.M. (1971): Iter Ab Emerita Asturicam: El Camino de la Plata, Memorias del Seminario de Prehistoria y Arqueología, nº 3, Universidad de Salamanca.

Págs. 143, 144

 El segundo tramo de la calzada desde Salamanca hasta el fin de la ruta en Astorga lo establecemos de la siguiente manera:

 Desde la antigua Puerta del Sol la calzada atravesaba lo que después sería Salamanca por la calle de Meléndez Valdés hacia la puerta de Zamora. De allí continuaba por el Paseo del Gran Capitán al Prado de los Panaderos, para juntarse con la actual carretera de Zamora (láms. IV, 28; XI, 3).

 Desde la media Luna, rotonda elevada a 830 m , se alcanza a ver el paisaje sobre el que avanza hacia el norte: un terreno amplio, llano, dedicado a labor, en la región agricultora de Salamanca que el Tormes limita. Al seguir exactamente el mismo trazado que la carretera, nada se ha conservado de ella, bien es verdad que en ningún caso hemos de encontrar empedrado por todo el trayecto.

 Juntas, calzada y carretera marchan por espacio de cinco km . A la izquierda hacia el oeste se separa de la carretera un camino hacia Villamayor, la cantera que proporciona a Salamanca su piedra dorada. Allí se desprende la calzada a la izquierda y marcha en línea divergente hacia Aldeaseca de la Armuña (lám. XXXII, 3) que atraviesa por su centro mientras la carretera lo hace por su extremo oriental. Desde aquí y a la salida vuelven a aproximarse hasta cruzarse; la calzada entonces a la derecha se adentra en un pinar (lám. IV, 29).

 Con una amplia curva y ya en el término de Castellanos de Villiquera entramos en el primer vestigio de época primitiva desde la salida de Salamanca. Se trata del castro conocido con el nombre de la Septa a 8,7 kms. de Salamanca. En octubre de 1967 realizamos unas pequeñas exploraciones en su perímetro que dio por resultado el descubrimiento de la muralla de tierra apisonada y abundante cerámica. Quizás el nombre de Septa, de septare ‘rodear’, según el P. Morán (1), le venga del hecho de que la calzada rodea la loma del castro por su orilla occidental (2).

 Desde allí la calzada cruza el arroyo de la Encina y vuelve a aproximarse a la carretera. Muy juntas, calzada a la izquierda y carretera a la derecha, cruzan frente a Castellanos de Villiquera que queda kilómetro y medio al oeste. Nada ha variado en el paisaje. Los campos labrados se suceden uno tras otro.

En el kilómetro 222 de la carretera, por terreno de Los Largos (3), la calzada cruza a la izquierda y divergente de la carretera va a buscar directamente el pueblo de Calzada de Valdunciel que de ella toma el nombre y que atraviesa por la calle central (láms. IV, 30; XI, 4). A la salida, al cruzar el arroyo de la Vega, quedan como pasarela abundantes fragmentos cilíndricos de piedra que el P. Morán considera como miliarios. Sin embargo el hecho de que sean tantos, de que no existan en absoluto al norte de Salamanca y de que todos sin excepción sean anepígrafos a lo que viene a añadirse una serie de restos de edificaciones y de fragmentos de columnas, amén de estelas romanas, nos hace dudar de la tradicional atribución (lám. XXXIII, 1).

 En efecto, pegada a la calzada y junto al arroyo a la derecha, quedan abundantes restos de edificios y piedra de cantería desperdigada por los alrededores. No todos son columnas o miliarios en la pasarela: en ella puede verse un área rectangular con nicho en la parte superior que desgraciadamente no guarda inscripción. En la parte oriental del pueblo ya en las afueras queda otra lápida muy interesante, aunque las letras están tan borradas que no permitan su lectura en absoluto. Se trata, como cree Gómez-Moreno (4), de una estela sepulcral y actualmente sirve de brocal a la Fuente Buena (lám. XXXIII, 2). Es de granito y mide 1,60 x 0,53 x 0,36 ms. de grueso. Está cortada por abajo y algo incompleto el semicírculo de su cabeza. Quedan, como decimos, algunos vestigios de letras dentro de un recuadro. Pero lo más interesante de esta estela es la parte superior donde aparece esculpida en medio relieve una figura femenina de medio cuerpo, con una mano sobre el estómago y la otra, la izquierda, sosteniendo una especie de taza. La labor del conjunto es muy grosera y no existe detalle alguno. Sin embargo junto a los otros restos revela una romanización y posiblemente un núcleo rústico o urbano, es decir, una villa dedicada a la agricultura o un edificio o grupo de ellos en relación con el camino. Quizás una mutatio’ (5).

Tras pasar el arroyo la calzada asciende hasta los 821 ms. por una pequeña loma que ha sido cortada para permitir su paso. Atravesada una charca (6) y por terrenos de Valhondo el camino se bifurca. Hacia la derecha va a buscar otra vez la carretera, hacia la izquierda se dirige al valle que forma el arroyo de la Rivera. Hemos seguido ambos y evidentemente la calzada es el que toma la derecha, cruzando la carretera y dirigiéndose luego por el lado derecho de ella a buscar Cañedino. En cortos trechos parece observarse un cierto empedrado o al menos firme que falta en el de la izquierda que por otro lado se corta bruscamente al llegar al arroyo.

 Pasada la estación de Huelmos y el arroyo de la Rivera (7), calzada y carretera, a las que viene a unirse el ferrocarril de Plasencia a Astorga, marchan muy próximas en un trecho de 3 km . Es el término de Villanueva de Cañedo donde alterna la labor con bosques medio pelados de encinas y jara (lám. IV, 31) (8).

 La calzada sirve desde aquí y ya hasta Astorga, con pequeños trechos oscuros y otros en que se separa, de cordel de ganados de Extremadura a Astorga. Precisamente es esto lo que la ha salvado de desaparecer; el continuar una función ha permitido que se conserve al menos en su trazado general ya que no en su primitiva estructura.

 Desde la Estación de Villanueva de Cañedo y en el término de Topas por un terreno más abrupto de monte bajo con bruscas cortaduras, la calzada con la carretera cruza los terrenos de Calabacero, Carramayalde, las Abrigadas, los Vallejos del Soto y entra en Izcala, considerada casi uniformemente hasta la fecha, bajo la autoridad del P. Morán, como la primera mansio del norte: Sabaria. Ya hemos hecho la crítica a este respecto. Aquí sólo hay que indicar que hacia el límite de las provincias de Salamanca y Zamora por los Altillos se separa un camino secundario a la derecha que va a buscar la Torre del Sabre (9), lugar de ubicación que proponemos para la mansio; son los escasos 31 km que exigen las 21 millas que el Itinerario señala. Con esto queda a la vez explicado el acusativo del nombre de la mansio (lám. XII, 1).


NOTAS:

1.-C. MORÁN: Mapa histórico de la provincia de Salamanca, Salamanca, 1940, p.12

2.- Es improbable, pues el término en cuestión suele aludir más bien a los cercados o setos (palabra ésta del mismo origen), denominación más apropiada para un castro.

3.- El topn. Los Largos aludirá a la forma de las tierras. Es frecuente encontrar en toponimia designaciones de parajes como Las Longueras, Los Largos y similares. En nuestro caso, es probable que el término haya descrito en origen alguna antigua roturación longitudinal que aprovechara zonas de pasto anejas al camino romano.

4.-GÓMEZ MORENO: Catálogo Monumental de la provincia de Salamanca. Madrid, 1967

5.- Es decir, una casa de postas o lugar donde se produce el relevo de caballerías

6.- La charca de Valdoñegas. En rigor la bifurcación (Los tres caminos) se produce antes de que se insinúe la vaguada de Valhondo. El Carril de las Monjas, sin embargo, sí se dirigía hacia el citado valle.

7.- La Rivera de Cañedo o Rivera Tuerta.

8.- La vegetación, rica aunque castigada por incesantes intervenciones sin control ambiental, incluye también notables pies de quejigo, alcornoque y algún rebollo.

9.- Situada por Roldán Hervás en el rincón SW del término de El Cubo. La información contenida en «El miliario extravagante» coincide con esta atribución y especifica que Sabaria estaba enclavada sobre la vía Bletissa (Ledesma) – Octoduro (Toro) (la llamada Calzada o Cañada Toresana), poco antes de su cruce con la calzada de la Plata a la altura de El Cubo.

Padre Morán

MORÁN, César (2000): Reseña histórico artística de la Provincia de Salamanca, Diputación Provincial de Salamanca. Procede de la reimpresión del original: César Morán Bardón (1946) «Reseña histórico-artística de la provincia de Salamanca», prólogo de Blas Taracena Aguirre, Universidad de Salamanca.

 Pág. 73, 74

 La quinta y última mansión salmantina es Sibariam. Nada nos dicen los miliarios porque al norte de Salamanca no se encuentra ninguno. Sólo en un regato de Calzada de Valdunciel hay algunos partidos y seccionados sirviendo de pasarelas (1), pero mudos, sin letras ni cifras. Para localizar esta mansión no hay más datos que la distancia, sin salirse del camino; 21 millas desde Salmantice; 21 millas antes de Ocellodurii, que es Zamora. Esa medida nos lleva al límite de las dos provincias, a los montes del Cubo, donde los autores en general colocan esta mansión, excepto alguno que la lleva a Peñausende, y aun a la Puebla de Sanabria. El punto preciso creemos que sea Izcala, en nuestra provincia. Se ven por allí zanjas de donde han sacado cimientos de antiguas edificaciones para construir cercados. Dicen los labradores que, al hacer calicatas, han encontrado calaveras y huesos humanos. En un pleito del siglo XVII, entre el dueño de este monte, que eran las monjas Úrsulas de Salamanca, y los renteros, se le llama «dehesa y término de Izcala», «despoblado de Izcala», «lugar y término de Izcala». Hay también Izcalina; que le da cierta importancia (2). Después de recorrer los alrededores para ver si se encontraba otro poblado o despoblado que atrajera a sí la mansión con tanta o mayor razón como Izcala, se pude decir que no existe. También es raro que hay tres vocales iguales en el antiguo nombre de Sibariam (3), uno de los modos como se escribía, y en el moderno Izcala. Este punto sirvió más tarde para la división de obispados de Salamanca y Zamora.

 Págs. 88, 89

 Nuestra calzada seguía, desde la Puerta del Sol en que la hemos dejado, al campo, por lo que después fue calle de Sordolodo o de Meléndez, hacia la moderna Puerta de Zamora, en dirección a esa ciudad. Al paso del ferrocarril portugués, se dirige por el paseo del Gran Capitán al Prado de Panaderos, en que se junta con la carretera actual. Por aquí dejó de usarse hace unos ochenta y cinco años, reemplazada por la carretera de Villacastín a Vigo que lleva la misma orientación. Reaparece antes de Aldeaseca, pasa junto a la charca de ese pueblo, lo atraviesa y, después del cementerio, se coloca a la derecha de la carretera y va Pinar adelante.

 Después del Pinar pasa al pie del antiguo castro llamado la Seta, Septa (4), cuyos fosos se conservan en parte, y en el interior, que está cultivado, aparecen antiquísimos vestigios de cerámica. Está ese castro a orilla del arroyo de la Armuña. En medio del valle pantanoso, donde a veces se hunden y desaparecen los bueyes que por allí pacen, se levanta el Teso de la Encina, en el que hubo una ermita de la Virgen hasta 1860. En esa cumbre tendrían el santuario los habitantes del castro hasta que se cristianizó más tarde.

 Al paso del arroyo no se ven señales de puente, de ahí los trabajos y penalidades que pasaron los abuelos al atravesar con carros, calamidades que aún se recuerdan por esta tierra. Sigue la Calzada a la derecha de la carretera como camino muerto, después se borra toda huella porque los dueños de las fincas colindantes se la han ido apropiando; se nota el lindero de las propiedades que todas vienen a fenecer en la misma línea, como posteriores que son al camino.

 Junto a la caseta de camineros vuelve a ponerse a la izquierda de la carretera y sirve de camino de carros y de herradura hasta Calzada de Valdunciel. Atraviesa el pueblo, cuyo nombre está recordando el paso de la Calzada, por la calle del Carrascal (5) , por la plaza y luego cruza un regato en que hay troncos de miliarios por pasarelas, desgraciadamente sin letreros (lámina XV-47).

 El brocal de la Fuente Buena es una estela romana, con busto humano en la parte superior; sostiene con la mano derecha un vaso, a manera de ofrenda, en la parte baja del pecho. La otra mitad de la lápida estaba destinada a inscripción, de que se ven rasgos, más nada aprovechable. Tiene grabada una cruz y acaso al ponerla picaron la inscripción que invocaría a los dioses (lámina XV-48).

 En los altos de esta localidad estaba la ermita de Santa Marina, la de San Pedro y la Cruz de Santiago, que pueden ser lugares dedicados primeramente al culto de los ídolos, y cristianizados más tarde. Hay un término llamado Valduercos, que tal vez significa val de orcos, o valle de los infiernos. Valdoñegas es otro topónimo de aquí, que parece recordar los primeros pasos del castellano.

 La cuesta por donde sigue la Calzada hacia el norte ha sido profundamente rebajada para suavizar la pendiente. Por la izquierda de la carretera continua hasta Val de Negrillo de Huelmos, en que cruza a la derecha hasta la raya de Cañedino, luego se dirige a Izcala, la antigua Sibariam, de que ha heredado tres vocales (6), y por el Cubo penetra en la provincia de Zamora.

 Hasta aquí la Calzada ha seguido la dirección norte. Desde Zamora, que es la 11ª mansión, comienza a dirigirse al oriente, en busca de Zaragoza, que es donde concluye.

Págs. 133,134

 Dejando atrás alamedas y sembrados, pueblos y alquerías, con paso del torbellino, y aproximadamente por el trazado de la Calzada de la Plata, atravesamos Cazurra y Peleas.

Si vas a Peleas

pon la ropa donde la veas (7).

Poco más adelante se hallan las ruinas del famoso convento de Valparaíso, obra de los siglos XII y XIII (8), donde nació el rey San Fernando.

Después del Cubo del Vino volvemos a la provincia de Salamanca por Izcala, antigua Sibariam, décima mansión en el camino romano de Mérida a Zaragoza. A nuestra derecha está Izcalina, y más allá Santiz, donde hubo un castro conocido con el nombre de Teso Santo, por haber sido cristianizado con San Cristóbal. No anda lejos Zamayón, residencia del Comendador de la orden de San Juan de Jerusalén en el siglo XVI D. Antonio Zenteno, ya citado. En Santibáñez de Cañedo, coronando una loma al lado del pueblo, está el viejo castro que llaman el Castillo.

Lo más notable de este recorrido es el castillo palacio de los Fonsecas (lámina XXI-68) en Villanueva de Cañedo, obra plateresca de los siglos XV y XVI que encuadra perfectamente en las calles de Salamanca, pues debe ser considerado como una prolongación de la ciudad. El foso inundable, el patio de esbeltas columnas, y caladas balaustradas, las ventanas con primorosas labores platerescas, la escalera gótica, comparable a la de la Universidad, los ricos artesonados, los pasillos y las obras de forja dan a esta casa de campo el aspecto de mansión señorial, morada propia de reyes.

La noche callada y silenciosa viene empujando al día trabajado y moribundo, que, vencido, se escapa hacia el occidente desplegando la rica gama de brillantes colores, que reserva, como el cisne, para hacer ostentación a la hora de la muerte. Nosotros vamos a dormir a Salamanca, que ya conocemos el camino.


NOTAS:

1.- Los llamados popularmente pontones.

2.- Es decir, la existencia de una doble presencia toponímica (Izcala e Izcalina) atestigua la importancia antigua del asentamiento. La Izcalina es dehesa situada al N de Valdelosa.

3.- Desinencia en acusativo, de la que Roldán Hervás, siguiendo una sugerencia de Gonzalo Arias, infiere que Sabaria no estaba al pie de la calzada, sino que, en este punto saldría un ramal hacia el emplazamiento exacto del poblado, situado por él en el paraje de Torre del Sabre, a unos 4 km al W de la carretera.

4.- En latín, saepta ‘cercado’.

5.- No parece fundada esta hipótesis sobre el trazado de la vía. El eje primitivo del pueblo es la C/ Santa Elena, y el camino viejo de Salamanca pasaba por este eje. Allí estaba situada la ermita de Santiago; y allí se sitúa la primera iglesia románica, sustituida luego por la actual. Todo apunta pues a la Calle de Santa Elena como continuadora del camino romano. El trazado continuaba por la Calle Zamora (antes Calle Calzada de Zamora), cuyo nombre fue alterado por acuerdo municipal para adaptarse a la moda turística de la vía romana.

6.- Sin embargo, es visible que no hay conexión etimológica alguna entre Izcala y Sibaria.

7.- Añaden: «que la veas, que no la veas, no te fíes de los de Peleas». Dictado tópico banal, que se repite en numerosas localidades de igual rima.

8.-Gómez-Moreno, loc.cit. pág. 201

Gómez Moreno

GOMEZ MORENO, Manuel (2003 Reproducción Facsímil): Catálogo Monumental de España: Provincia de Salamanca, Caja Duero, Salamanca (1)

 Calzada de la Plata

 La gran vía Augústea, de Mérida a Zaragoza y a Astorga, entraba al S. de la provincia por el puerto de Baños y subía derecha hacia N., cogiendo la divisoria entre los ríos Alagón y Tormes; cruzaba este último por Salamanca, según ya se dijo, y seguía por lo llano en dirección a Zamora. Sus vestigios son abundantes y no desconocidos, puesto que los eruditos del siglo XVI dieron noticia de ellos, como puede leerse en Viu (Antig. de Extrem., I. 121 y sigs.) y Hübner (C.I.L.II, núms. 4674 a 4685) y Ponz describe con exactitud su principal tramo (Viages. VIII, cta. I).

 El fuero de Salamanca (Tit. CCXCII) la nombra calzada Columbriana (2), pero su designación vulgar es la que encabeza este artículo, y debe provenirle del latino platea, en su acepción de «vía pública» que le conservó la Edad Media; también le dicen el Lindón (3), por constituir límite entre los Obispados de Coria y Plasencia, y hoy sirve aún como cordel de ganados, si bien con algunos cambios de ruta, por ejemplo en Valdelacasa.

 Por los sitios llanos la Calzada no es ya sino un caminote ancho, sin obra alguna de fábrica, y cuando más le queda en medio un lomo, residuo del firme antiguo, hecho con cantos de berroqueña sólidamente ajustados; pero en los terrenos montañosos, donde no es fácil abrirse más camino, se conserva bien la caja de la calzada, en un ancho de 6,50 m., siguiendo las ondulaciones de las laderas, sin desmonte alguno (4), y con muretes de contención formados con gruesas piedras, de las que sobresalen algunas, como guarda-ruedas, enhiestas a trechos. El suelo parece que era llano y rara vez conserva su lastricado (5) primitivo, lo que no extraña por lo molesto que resulta un piso tan duro para las caballerías y no menos para carros, cuando se halla deteriorado (6); el Sr. Saavedra juzgó bien de las deficiencias que el sistema de calzadas ofrece. En algunos trechos, hacia el S. de la provincia, quedan, sin embargo, vestigios del enlosado, y es de basalto, cuyos filones asoman por allí entre los bancos de granito.

 De las cinco piedras miliarias que he visto en su propio sitio, cuatro surgen al borde izquierdo del camino –marchando en el sentido de su numeración hacia N- y corresponden a una restitución hecha bajo Trajano a fines del siglo I; otra se halla al lado derecho, más ésta parece removida. Son cilindros de granito, que miden, sobre su base cuadrada, 1,50 m. por 0,57 de diámetro; las letras de sus inscripciones tienen un alto de 0,08 m., conservando aún el color rojo que las teñía, y los números de orden alcanzan a 0,12 m. No he medido la distancia de miliario a miliario, por no llevar instrumentos idóneos ni ofrecerme garantía de exactitud lo deshecho del camino en aquellos parajes; sin embargo debe intentarse por si confirma alguna de las teorías emitidas acerca del largo de la milla romana. Ambrosio de Morales afirma que las mediciones hechas en esta misma carretera daban una longitud de 5.000 pies castellanos, o sea un cuarto de legua; y así computan la distancia de piedra a piedra los campesinos. Por mi parte, aceptando sobre el mapa de la provincia por Coello, la de 1.500 m admitida comúnmente, hallo acuerdo aproximado con los datos del Itinerario y con los números que las piedras consignan.

 En lo alto del puerto de Baños, donde confinan las provincias de Cáceres y Salamanca, debió estar la mansión de Caeciliovico, según ya precisó el Sr. Saavedra (Disc. de recep. en la Acad. de la Hist.), cuya distancia de Mérida era de 132 millas. Por allí se conserva bien la calzada, pero faltan casi todos los miliarios que todavía reconoció Ponz, hasta llegar al río Cuerpo de Hombre. Cien pasos antes, a mano derecha, puesta en una cerca y removida, se halla una de tales piedras, en la que no vi señal de letras, más quizá sea ella donde los antiguos leyeron una conmemoración a Caracalla y el número CXXXV (C.I.L.II, nº 4675); no obstante, según su lugar, más bien corresponde CXXXIV. El puente de la Magdalena, sobre dicho río, consta de dos arcos redondos y otro apuntado, no grandes y sin duda de fábrica relativamente moderna, aunque la calzada por sus extremidades aparenta ser de lo primitivo.

 En el trecho de una legua que se recorre para llegar al pueblo de la calzada, se ven de continuo los vestigio de la carretera, más no miliarios, ni tampoco el de Septimio Severo, con el número CXXXVI –debió ser CXXXVIII- (nº 4676) que aún recuerdan los viejos a la salida de dicho pueblo, y dicen que era más delgado y largo que los otros.

 El miliario siguiente, con su inscripción de Trajano y número CXXXIX, le vi caído y medio soterrado en los prados Merinos, conformándose mi lectura con la de los antiguos (nº6477); luego falta uno, y después hállase el CXLI, roto, algo dislocado y oculto tras de una cortina, en donde llaman la Raya: no le vi letras ni número. El del número CXLI se mantiene derecho, aunque algo le cubren las arenas, en medio del Arroyo Sangusín, pudiéndose aún reconocer su letrero de Trajano, bien copiado por los antiguos (nº 4679); el círculo de su cabeza muestra una aspa grabada cruzándole. Por último el número CXLIII se lee claramente bajo rastros de otro epígrafe igual, en el llamado Huso de Valverde (número 4680). Como la mansión «ad Lippos» caía en la milla 144, corresponde, por consecuencia, exactamente al dicho lugar de Valverde.

 Desde aquí se pierde el rastro de la calzada por haberse desviado el camino buscando el pueblo de Valdelacasa; más a su izquierda, o sea a O., por medio de una dehesa, reconócese aún y allí estaba no ha muchos años, otro miliario, que decían el Husillo, y debió ser el rotulado con el número CXLVIII, que leyeron antiguos eruditos (nº 4681). Dicen que pasaba luego al O. de Fuenterroble, donde en vano he buscado vestigios; más sí se hallan en término de Frades, aunque sin piedras miliarias, que precisen con fijeza el sitio de la mansión de Sentice, correspondiente a la milla 156.

 Proseguía la calzada por los altos de la sierra de Herreros y castillo de Membribe, y al bajar, un cuarto de legua antes de la venta de Siete-Carreras, estuvo un miliario de Nerón, con el número CLXIIX (nº 4683), quizá el mismo que asegura Dorado haberse descubierto bajo de tierra como a veinte pasos de dicha venta; mas hay error en el plano de Coello, o el miliario con dicho número hubo de estar asentado más a N., según exige también la posición de Salamanca, comprendida en la milla 180.

 Pasada esta ciudad, nunca se ha visto miliarios ni se recuerda la antigua vía, que debió de ir por donde mismo el camino viejo de Zamora, pasando por Calzada de Valdunciel (7). Antes del confín de la provincia, en la alcairía de Izcala, promedia la distancia entre Salamanca y Zamora, que es donde el Itinerario pone la mansión de Sabaria.

 También se tiene por obra romana otro pedazo de calzada que se halla paralelo a la carretera de Alba, pasado el lugar de Terradillos, y conserva su enlosado de grandes piedras, irregulares, pero llanas.


Calzada de Valdunciel

 ESCULTURA. Una estela, probablemente sepulcral, hallé aquí sirviendo de pretil a la Fuentebuena, en las afueras del pueblo; más por desgracia es en absoluto ilegible. Su piedra, de granito, mide 1,60 m. por 0,53 y 0,26 de grueso, estando cortada por abajo y algo incompleto el semicírculo de su cabeza. Dentro de un recuadro, quedan vestigios de letras; encima esculpióse a medio relieve una figura de mujer hasta la cintura, con su diestra sobre el pecho, la otra mano sosteniendo una taza, y pulseras en su muñeca. Revélase como de labor grosera y defectuosa.


  Calzada de Valdunciel

IGLESIA PARROQUIAL

La iglesia de esta pueblo de la Armuña baja fue rehecha en el siglo XVI, con dos arcos transversales sosteniendo el techo de su nave y armadura ochavada, de par y nudillo, en la capilla mayor, de cuya labor morisca sólo se descubren el arrocabe y pechinas, de lazo de ocho y dieciséis, con florones tallados en sus miembros (8). A los pies, una tribuna sobre arcos rebajados y columnas itálicas.

De otra construcción más antigua, como del siglo XII o XIII, queda un resto de muro y varios fragmentos decorativos, como son: otras dos columnas de la tribuna, con capiteles de hojas, ciertos modillones con figuras de hombre, que sobresalen en lo alto de la torre, y una pieza más notable empotrada en uno de los arcos de la nave.

ESCULTURA.- La susodicha pieza representa a un rey, de tamaño menor que el natural, con barba larga, cruz y globo en sus manos, puesto dentro de un arco gótico sobre columnas y coronado por torrecillas. Sin duda corresponde al siglo XIII y no parece mal, aun embotado por encaladuras como se halla; en cuanto a su significación y destino, nada me permito aventurar, pero quizá estuvo simplemente colocada en el muro de la primitiva iglesia, como otra imagen que conserva la colegial de Toro.

Cristo de la Piedad: Crucifijo del siglo XIV o primera mitad del XV, de tamaño natural.

PLATERÍA.- Buen cáliz, de la segunda mitad del siglo XVI, lleno de labores repujadas de buen gusto y perfecta ejecución; además, en su peana, figuras de los Evangelistas. Punzón del contraste de Salamanca y del platero Francisco Alonso, que es conocido por documentos. Alto, 0,265 m.

BORDADOS.- Capa, dos casullas y dalmáticas con bordados, sobre terciopelo carmesí, de santos y grutescos, de la segunda mitad del siglo XVI, como tantos otros.


NOTAS:

1.- Gómez Moreno recorrió la provincia de Salamanca y completó la labor de campo para el primer catálogo monumental salmantino en los años 1901 y 1902. La redacción del texto es del año siguiente.

2.- Extraña denominación, que parece aludir a la ciudad de Coimbra (Conimbrica); sorprende y suscita dudas el nombre, porque la vía romana que, indirectamente, ligaba a Salmantica con la ciudad lusitana es la que pasaba por Mirobriga (aproximadamente en el eje Salamanca-Ciudad Rodrigo). En la tierra del Vino zamorana, la denominación tradicional de nuestra vía romana era La Calzada o Carrera de Guinea.

3.- Aumentativo de linde. Equivale al topn. calzudo La Linde Gorda.

4.- Parece sin embargo haber subsistido un desmonte romano en el tajo de la cuesta de Calzada, donde el camino va encajado en una breve trinchera. Últimamente ha de lamentarse la aparición de una escombrera ilegal agarrada al talud oriental de la citada trinchera.

5.- Término italiano: ‘enlosado, pavimentado con lajas, lastras o lanchas’.

6.- Dada la escasez de piedra en la zona de Calzada, los materiales de la vía romana se debieron de retirar precozmente para su aprovechamiento en la construcción de casas. Parte de los cimientos del pueblo conserva probablemente huellas de este reciclado.

7.- Ya se ha señalado en la Toponimia del pueblo que el topn. Carrerinas, que se repite en Castellanos, parece aludir a los restos medievales de la calzada romana. Probablemente, éstos se conservaron en tramos encharcables, donde era preciso asegurar el firme, por lo que el concejo contuvo la tendencia colectiva a desvalijar la vía romana para reaprovechar sus piedras como material de construcción. Asimismo ha perdurado el topn. Calzada Vieja en Castellanos y en Aldeaseca.

8.- Esta armadura fue pasto de las llamas por culpa de un incendio accidental que se produjo hacia 1910 (¿). Es probable que parte de la armadura se conserve, con la viguería tiznada pero más o menos recuperable, bajo el falso techo que actualmente cubre la capilla mayor.

 

Catastro de Ensenada

El Catastro de Ensenada

El Marqués de Ensenada ( Zenón de Somodevilla) fue Ministro de Hacienda entre 1743 y 1754, reinando Fernando VI.

El Marqués de Ensenada intentó establecer en las 22 provincias de la Corona de Castilla una contribución única, reduciendo así las muchas existentes como la de los: millones, alcábalas, cientos, servicio ordinario y sus agregados, es decir, las rentas provinciales y sobre todo el que los impuestos no recayeran sobre el consumo y las transacciones comerciales, sino que gravaran más la propiedad agraria.

Para ello manda realizar una gran encuesta, interrogando a los contribuyentes, para conocer la propiedad rústica y urbana así como todo tipo de ingresos en la Corona de Castilla, recorriendo todos los pueblos y lugares. El trabajo fue de tal envergadura que se gastaron 40 millones de reales, formando una inmensa biblioteca de datos que se conoce como el Catastro de Ensenada.

La Contribución única en la Corona de Castilla, nunca se pudo llevar a cabo; sin embargo nos quedó la encuesta, documento minucioso que nos cuenta como era Calzada en esas fechas, sus vecinos, sus casas, animales, tierras, árboles…

El Catastro de Ensenada es una ventana al mundo de Calzada en el siglo XVIII, imprescindible para todo aquel interesado en nuestra historia y en las cosas de nuestros antepasados.

Pascual Riesco ha transcrito los libros del Catastro para que puedas consultarlos:

 

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