Bienvenido a Calzada de Valdunciel.
Calzada de Valdunciel se encuentra en plena Vía de la Plata, en la antigua vía romana conocida como Iter ab Emerita Asturicam, que unía Mérida con Astorga y su entorno minero, y que cruza la localidad por su centro, coincidiendo con la Calle de Santa Elena, atraviesa el frontón y toma dirección por la Calle Ruta de la Plata hacia la salida norte del casco urbano, donde se retoma el camino rural que dirige al caminante hacia Zamora.

Mediante el presente proyecto, financiado por el Ayuntamiento de Calzada de Valdunciel y la Junta de Castilla y León, se pretende poner en valor recursos patrimoniales y naturales asociados al trazado de la Vía de la Plata/Camino de Santiago del Sur.

A lo largo del trazado o asociado a éste, el visitante puede encontrar elementos tan relevantes como la Fuente Buena con su estela romana reutilizada en su petril; la Iglesia parroquial de Santa Elena del siglo XVI, la Plaza de los Miliarios en la que se muestras restos de miliarios romanos y piezas de antiguas construcciones medievales, o muestras de una arquitectura popular propia de estas tierras armuñesas.

Pero es el mirador ornitológico y de la Vía de la Plata, la apuesta más sorprendente de la localidad por acercar al visitante sus recursos patrimoniales y naturales asociados a esta antigua vía romana. En él se puede contemplar el asombroso paisaje de La Armuña, surcado por un gran número de aves esteparias o las numerosas aves acuáticas que acuden a la cercana charca de Valdoñegas.

El propio mirador dispone de prismáticos adaptados y señalización que le ayudarán a la identificación de estas aves acuáticas que acuden a estas charcas en busca de alimento o descanso. A su vez, también la Vía de la Plata, convertida en Camino Jacobeo del Sur, es interpretada en este espectacular espacio abierto, donde diferentes paneles introducen al peregrino en la historia, usos, construcción, características, etc., de estos caminos históricos.

 

 
 
 
     
 
 
 
 
 

En cada uno de los elementos citados, una señalización interpretativa ofrece al visitante información sobre los recursos citados, donde se incluye lenguaje braille, a la vez que códigos qr para descargar las correspondientes pistas de audio que conforman una audioguía explicativa en español e inglés destinada a personas con discapacidad visual, que podrá ser descargada con el escaneo de los correspondientes códigos qr y que le ofrecemos más adelante para su descarga desde esta propia web.

También los menores disponen de su propia audioguía, adaptada a su lenguaje, mientras que las personas con discapacidad auditiva disponen de una signoguía explicativa también descargable mediante código qr.

 

 

   
 
       
 
 
 

La conocida como Fuente Buena fue construida, probablemente, durante la Edad Media o Moderna, compartiendo con otras fuentes cercanas características constructivas.

Su cercanía a la Vía de la Plata ayudó, con seguridad, a apagar la sed de viajeros y peregrinos, a la vez que abastecía de agua potable a los vecinos de Calzada de Valdunciel que residían en las cercanías.

Pero es su petril lo que convierte esta fuente en algo excepcional. En él se puede contemplar el grabado con una figura de mujer yacente de medio cuerpo, con la mano derecha descansando bajo el pecho, y cogiendo con la otra un recipiente para libaciones, tal vez de hidromiel. La parte de la estela que recibían decoración o texto ha desaparecido, probablemente para adaptar esta estela romana de periodo altoimperial (entre los siglos II y IV) a su función de brocal.

La reutilización de esta estela funeraria nos indica la posibilidad de la existencia de algún caserío o villa romana, o incluso de un pequeño núcleo rural ligado al camino.


   
       
 
 

La Iglesia parroquial de Santa Elena se construyó en el siglo XVI, aunque la portada principal, el pórtico con su gran venera tallada y el camarín transparente de la capilla mayor se rehicieron hacia 1728.

De su interior, de nave única, destaca su techado a dos aguas donde aún puede apreciarse en parte de su decoración una labor mozárabe desapercibida. Sin embargo, es su retablo mayor presidido por Santa Elena, patrona de la localidad y tallado en el siglo XVIII con estilo churrigueresco, lo que sorprende a vecinos y visitantes.

Pero la Iglesia de Santa Elena nos descubre restos de una construcción románica del siglo XII o XIII, de la que se reutilizaron distintos elementos para su construcción. Entre ellos, restos de muro, fragmentos decorativos en las columnas de la tribuna, algunos modillones con figuras humanas que sobresalen en lo alto de la torre o una sorprendente escultura en piedra de estilo gótico que se encuentra embutida en uno de los arcos que atraviesa la nave principal, y que representa a un rey o un guerrero, con una cruz y globo en las manos, y que probablemente perteneció a un sepulcro ya desaparecido.


   
       
 
 

La arquitectura popular de Calzada de Valdunciel es una buena muestra de las construcciones típicas armuñesas, con sus portalones carreteros, corrales y patios, adobes y tapia, que tiñen del color de la tierra las humildes viviendas de la localidad.

El corral, situado tras la vivienda, con su gran puerta carretera para meter y sacar el carro, se convierte en un espacio fundamental para la economía familiar, basada en la agricultura de secano. Por la calle, a través de la puerta lantera se entraba al cuerpo de casa, distribuidor que daba acceso a las alcobas, con sus amplias salas donde se celebraba o realizaban bailes improvisados, y la cocina, atrás, con su gran chimenea de campana donde el fuego encendido con la paja de las lentejas siempre mantenía caliente al agua y la familia.

En la parte superior se encuentra el sobrao, donde se almacenaba el trigo y la cebada, con su techo de jara o tableta.

Pocas comodidades existían en la casa tradicional de Calzada de Valdunciel. Hoy pocos recuerdan los viejos jergones, o cuando las mujeres blanqueaban, con cal, las paredes de aquellas antiguas casas.


   
       
 
 

Se conoce esta plaza como de los miliarios por las grandes piedras que tiene frente a usted, y que fueron utilizadas hasta hace pocos años como pontones para cruzar este arroyo de la Vega.

Rescatadas de usos más prácticos, algunos historiadores han identificado algunas de estas piedras como miliarios romanos sin inscripción o restos constructivos procedentes de edificios medievales, ermitas cercanas ya desaparecidas.

Los miliarios de piedra marcaban en las vías romanas principales la distancia recorrida en millas romanas desde el lugar donde fueron colocados hasta la capital de provincia del territorio al que perteneciese, a modo de mojones kilométricos. Aunque estos posibles miliarios no contienen inscripciones, la mayoría recogían el número de milla, el nombre del emperador y el legado imperial bajo cuyo mandato fue construida o reparada la vía.


   
       
 
 

En este mirador sobre el paisaje cerealista de La Armuña y la charca de Valdoñegas, se ofrece información interpretativa tanto sobre la Vía de la Plata y el Camino Jacobeo del Sur como sobre los recursos ornitológicos de la región. A continuación, se aportan dichos paneles interpretativos mediante descarga.