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enero 2017 - Página 2 de 5 - Calzada de Valdunciel (Salamanca)

Roldán Hervás

ROLDÁN HERVÁS, J.M. (1971): Iter Ab Emerita Asturicam: El Camino de la Plata, Memorias del Seminario de Prehistoria y Arqueología, nº 3, Universidad de Salamanca.

Págs. 143, 144

 El segundo tramo de la calzada desde Salamanca hasta el fin de la ruta en Astorga lo establecemos de la siguiente manera:

 Desde la antigua Puerta del Sol la calzada atravesaba lo que después sería Salamanca por la calle de Meléndez Valdés hacia la puerta de Zamora. De allí continuaba por el Paseo del Gran Capitán al Prado de los Panaderos, para juntarse con la actual carretera de Zamora (láms. IV, 28; XI, 3).

 Desde la media Luna, rotonda elevada a 830 m , se alcanza a ver el paisaje sobre el que avanza hacia el norte: un terreno amplio, llano, dedicado a labor, en la región agricultora de Salamanca que el Tormes limita. Al seguir exactamente el mismo trazado que la carretera, nada se ha conservado de ella, bien es verdad que en ningún caso hemos de encontrar empedrado por todo el trayecto.

 Juntas, calzada y carretera marchan por espacio de cinco km . A la izquierda hacia el oeste se separa de la carretera un camino hacia Villamayor, la cantera que proporciona a Salamanca su piedra dorada. Allí se desprende la calzada a la izquierda y marcha en línea divergente hacia Aldeaseca de la Armuña (lám. XXXII, 3) que atraviesa por su centro mientras la carretera lo hace por su extremo oriental. Desde aquí y a la salida vuelven a aproximarse hasta cruzarse; la calzada entonces a la derecha se adentra en un pinar (lám. IV, 29).

 Con una amplia curva y ya en el término de Castellanos de Villiquera entramos en el primer vestigio de época primitiva desde la salida de Salamanca. Se trata del castro conocido con el nombre de la Septa a 8,7 kms. de Salamanca. En octubre de 1967 realizamos unas pequeñas exploraciones en su perímetro que dio por resultado el descubrimiento de la muralla de tierra apisonada y abundante cerámica. Quizás el nombre de Septa, de septare ‘rodear’, según el P. Morán (1), le venga del hecho de que la calzada rodea la loma del castro por su orilla occidental (2).

 Desde allí la calzada cruza el arroyo de la Encina y vuelve a aproximarse a la carretera. Muy juntas, calzada a la izquierda y carretera a la derecha, cruzan frente a Castellanos de Villiquera que queda kilómetro y medio al oeste. Nada ha variado en el paisaje. Los campos labrados se suceden uno tras otro.

En el kilómetro 222 de la carretera, por terreno de Los Largos (3), la calzada cruza a la izquierda y divergente de la carretera va a buscar directamente el pueblo de Calzada de Valdunciel que de ella toma el nombre y que atraviesa por la calle central (láms. IV, 30; XI, 4). A la salida, al cruzar el arroyo de la Vega, quedan como pasarela abundantes fragmentos cilíndricos de piedra que el P. Morán considera como miliarios. Sin embargo el hecho de que sean tantos, de que no existan en absoluto al norte de Salamanca y de que todos sin excepción sean anepígrafos a lo que viene a añadirse una serie de restos de edificaciones y de fragmentos de columnas, amén de estelas romanas, nos hace dudar de la tradicional atribución (lám. XXXIII, 1).

 En efecto, pegada a la calzada y junto al arroyo a la derecha, quedan abundantes restos de edificios y piedra de cantería desperdigada por los alrededores. No todos son columnas o miliarios en la pasarela: en ella puede verse un área rectangular con nicho en la parte superior que desgraciadamente no guarda inscripción. En la parte oriental del pueblo ya en las afueras queda otra lápida muy interesante, aunque las letras están tan borradas que no permitan su lectura en absoluto. Se trata, como cree Gómez-Moreno (4), de una estela sepulcral y actualmente sirve de brocal a la Fuente Buena (lám. XXXIII, 2). Es de granito y mide 1,60 x 0,53 x 0,36 ms. de grueso. Está cortada por abajo y algo incompleto el semicírculo de su cabeza. Quedan, como decimos, algunos vestigios de letras dentro de un recuadro. Pero lo más interesante de esta estela es la parte superior donde aparece esculpida en medio relieve una figura femenina de medio cuerpo, con una mano sobre el estómago y la otra, la izquierda, sosteniendo una especie de taza. La labor del conjunto es muy grosera y no existe detalle alguno. Sin embargo junto a los otros restos revela una romanización y posiblemente un núcleo rústico o urbano, es decir, una villa dedicada a la agricultura o un edificio o grupo de ellos en relación con el camino. Quizás una mutatio’ (5).

Tras pasar el arroyo la calzada asciende hasta los 821 ms. por una pequeña loma que ha sido cortada para permitir su paso. Atravesada una charca (6) y por terrenos de Valhondo el camino se bifurca. Hacia la derecha va a buscar otra vez la carretera, hacia la izquierda se dirige al valle que forma el arroyo de la Rivera. Hemos seguido ambos y evidentemente la calzada es el que toma la derecha, cruzando la carretera y dirigiéndose luego por el lado derecho de ella a buscar Cañedino. En cortos trechos parece observarse un cierto empedrado o al menos firme que falta en el de la izquierda que por otro lado se corta bruscamente al llegar al arroyo.

 Pasada la estación de Huelmos y el arroyo de la Rivera (7), calzada y carretera, a las que viene a unirse el ferrocarril de Plasencia a Astorga, marchan muy próximas en un trecho de 3 km . Es el término de Villanueva de Cañedo donde alterna la labor con bosques medio pelados de encinas y jara (lám. IV, 31) (8).

 La calzada sirve desde aquí y ya hasta Astorga, con pequeños trechos oscuros y otros en que se separa, de cordel de ganados de Extremadura a Astorga. Precisamente es esto lo que la ha salvado de desaparecer; el continuar una función ha permitido que se conserve al menos en su trazado general ya que no en su primitiva estructura.

 Desde la Estación de Villanueva de Cañedo y en el término de Topas por un terreno más abrupto de monte bajo con bruscas cortaduras, la calzada con la carretera cruza los terrenos de Calabacero, Carramayalde, las Abrigadas, los Vallejos del Soto y entra en Izcala, considerada casi uniformemente hasta la fecha, bajo la autoridad del P. Morán, como la primera mansio del norte: Sabaria. Ya hemos hecho la crítica a este respecto. Aquí sólo hay que indicar que hacia el límite de las provincias de Salamanca y Zamora por los Altillos se separa un camino secundario a la derecha que va a buscar la Torre del Sabre (9), lugar de ubicación que proponemos para la mansio; son los escasos 31 km que exigen las 21 millas que el Itinerario señala. Con esto queda a la vez explicado el acusativo del nombre de la mansio (lám. XII, 1).


NOTAS:

1.-C. MORÁN: Mapa histórico de la provincia de Salamanca, Salamanca, 1940, p.12

2.- Es improbable, pues el término en cuestión suele aludir más bien a los cercados o setos (palabra ésta del mismo origen), denominación más apropiada para un castro.

3.- El topn. Los Largos aludirá a la forma de las tierras. Es frecuente encontrar en toponimia designaciones de parajes como Las Longueras, Los Largos y similares. En nuestro caso, es probable que el término haya descrito en origen alguna antigua roturación longitudinal que aprovechara zonas de pasto anejas al camino romano.

4.-GÓMEZ MORENO: Catálogo Monumental de la provincia de Salamanca. Madrid, 1967

5.- Es decir, una casa de postas o lugar donde se produce el relevo de caballerías

6.- La charca de Valdoñegas. En rigor la bifurcación (Los tres caminos) se produce antes de que se insinúe la vaguada de Valhondo. El Carril de las Monjas, sin embargo, sí se dirigía hacia el citado valle.

7.- La Rivera de Cañedo o Rivera Tuerta.

8.- La vegetación, rica aunque castigada por incesantes intervenciones sin control ambiental, incluye también notables pies de quejigo, alcornoque y algún rebollo.

9.- Situada por Roldán Hervás en el rincón SW del término de El Cubo. La información contenida en «El miliario extravagante» coincide con esta atribución y especifica que Sabaria estaba enclavada sobre la vía Bletissa (Ledesma) – Octoduro (Toro) (la llamada Calzada o Cañada Toresana), poco antes de su cruce con la calzada de la Plata a la altura de El Cubo.

Padre Morán

MORÁN, César (2000): Reseña histórico artística de la Provincia de Salamanca, Diputación Provincial de Salamanca. Procede de la reimpresión del original: César Morán Bardón (1946) «Reseña histórico-artística de la provincia de Salamanca», prólogo de Blas Taracena Aguirre, Universidad de Salamanca.

 Pág. 73, 74

 La quinta y última mansión salmantina es Sibariam. Nada nos dicen los miliarios porque al norte de Salamanca no se encuentra ninguno. Sólo en un regato de Calzada de Valdunciel hay algunos partidos y seccionados sirviendo de pasarelas (1), pero mudos, sin letras ni cifras. Para localizar esta mansión no hay más datos que la distancia, sin salirse del camino; 21 millas desde Salmantice; 21 millas antes de Ocellodurii, que es Zamora. Esa medida nos lleva al límite de las dos provincias, a los montes del Cubo, donde los autores en general colocan esta mansión, excepto alguno que la lleva a Peñausende, y aun a la Puebla de Sanabria. El punto preciso creemos que sea Izcala, en nuestra provincia. Se ven por allí zanjas de donde han sacado cimientos de antiguas edificaciones para construir cercados. Dicen los labradores que, al hacer calicatas, han encontrado calaveras y huesos humanos. En un pleito del siglo XVII, entre el dueño de este monte, que eran las monjas Úrsulas de Salamanca, y los renteros, se le llama «dehesa y término de Izcala», «despoblado de Izcala», «lugar y término de Izcala». Hay también Izcalina; que le da cierta importancia (2). Después de recorrer los alrededores para ver si se encontraba otro poblado o despoblado que atrajera a sí la mansión con tanta o mayor razón como Izcala, se pude decir que no existe. También es raro que hay tres vocales iguales en el antiguo nombre de Sibariam (3), uno de los modos como se escribía, y en el moderno Izcala. Este punto sirvió más tarde para la división de obispados de Salamanca y Zamora.

 Págs. 88, 89

 Nuestra calzada seguía, desde la Puerta del Sol en que la hemos dejado, al campo, por lo que después fue calle de Sordolodo o de Meléndez, hacia la moderna Puerta de Zamora, en dirección a esa ciudad. Al paso del ferrocarril portugués, se dirige por el paseo del Gran Capitán al Prado de Panaderos, en que se junta con la carretera actual. Por aquí dejó de usarse hace unos ochenta y cinco años, reemplazada por la carretera de Villacastín a Vigo que lleva la misma orientación. Reaparece antes de Aldeaseca, pasa junto a la charca de ese pueblo, lo atraviesa y, después del cementerio, se coloca a la derecha de la carretera y va Pinar adelante.

 Después del Pinar pasa al pie del antiguo castro llamado la Seta, Septa (4), cuyos fosos se conservan en parte, y en el interior, que está cultivado, aparecen antiquísimos vestigios de cerámica. Está ese castro a orilla del arroyo de la Armuña. En medio del valle pantanoso, donde a veces se hunden y desaparecen los bueyes que por allí pacen, se levanta el Teso de la Encina, en el que hubo una ermita de la Virgen hasta 1860. En esa cumbre tendrían el santuario los habitantes del castro hasta que se cristianizó más tarde.

 Al paso del arroyo no se ven señales de puente, de ahí los trabajos y penalidades que pasaron los abuelos al atravesar con carros, calamidades que aún se recuerdan por esta tierra. Sigue la Calzada a la derecha de la carretera como camino muerto, después se borra toda huella porque los dueños de las fincas colindantes se la han ido apropiando; se nota el lindero de las propiedades que todas vienen a fenecer en la misma línea, como posteriores que son al camino.

 Junto a la caseta de camineros vuelve a ponerse a la izquierda de la carretera y sirve de camino de carros y de herradura hasta Calzada de Valdunciel. Atraviesa el pueblo, cuyo nombre está recordando el paso de la Calzada, por la calle del Carrascal (5) , por la plaza y luego cruza un regato en que hay troncos de miliarios por pasarelas, desgraciadamente sin letreros (lámina XV-47).

 El brocal de la Fuente Buena es una estela romana, con busto humano en la parte superior; sostiene con la mano derecha un vaso, a manera de ofrenda, en la parte baja del pecho. La otra mitad de la lápida estaba destinada a inscripción, de que se ven rasgos, más nada aprovechable. Tiene grabada una cruz y acaso al ponerla picaron la inscripción que invocaría a los dioses (lámina XV-48).

 En los altos de esta localidad estaba la ermita de Santa Marina, la de San Pedro y la Cruz de Santiago, que pueden ser lugares dedicados primeramente al culto de los ídolos, y cristianizados más tarde. Hay un término llamado Valduercos, que tal vez significa val de orcos, o valle de los infiernos. Valdoñegas es otro topónimo de aquí, que parece recordar los primeros pasos del castellano.

 La cuesta por donde sigue la Calzada hacia el norte ha sido profundamente rebajada para suavizar la pendiente. Por la izquierda de la carretera continua hasta Val de Negrillo de Huelmos, en que cruza a la derecha hasta la raya de Cañedino, luego se dirige a Izcala, la antigua Sibariam, de que ha heredado tres vocales (6), y por el Cubo penetra en la provincia de Zamora.

 Hasta aquí la Calzada ha seguido la dirección norte. Desde Zamora, que es la 11ª mansión, comienza a dirigirse al oriente, en busca de Zaragoza, que es donde concluye.

Págs. 133,134

 Dejando atrás alamedas y sembrados, pueblos y alquerías, con paso del torbellino, y aproximadamente por el trazado de la Calzada de la Plata, atravesamos Cazurra y Peleas.

Si vas a Peleas

pon la ropa donde la veas (7).

Poco más adelante se hallan las ruinas del famoso convento de Valparaíso, obra de los siglos XII y XIII (8), donde nació el rey San Fernando.

Después del Cubo del Vino volvemos a la provincia de Salamanca por Izcala, antigua Sibariam, décima mansión en el camino romano de Mérida a Zaragoza. A nuestra derecha está Izcalina, y más allá Santiz, donde hubo un castro conocido con el nombre de Teso Santo, por haber sido cristianizado con San Cristóbal. No anda lejos Zamayón, residencia del Comendador de la orden de San Juan de Jerusalén en el siglo XVI D. Antonio Zenteno, ya citado. En Santibáñez de Cañedo, coronando una loma al lado del pueblo, está el viejo castro que llaman el Castillo.

Lo más notable de este recorrido es el castillo palacio de los Fonsecas (lámina XXI-68) en Villanueva de Cañedo, obra plateresca de los siglos XV y XVI que encuadra perfectamente en las calles de Salamanca, pues debe ser considerado como una prolongación de la ciudad. El foso inundable, el patio de esbeltas columnas, y caladas balaustradas, las ventanas con primorosas labores platerescas, la escalera gótica, comparable a la de la Universidad, los ricos artesonados, los pasillos y las obras de forja dan a esta casa de campo el aspecto de mansión señorial, morada propia de reyes.

La noche callada y silenciosa viene empujando al día trabajado y moribundo, que, vencido, se escapa hacia el occidente desplegando la rica gama de brillantes colores, que reserva, como el cisne, para hacer ostentación a la hora de la muerte. Nosotros vamos a dormir a Salamanca, que ya conocemos el camino.


NOTAS:

1.- Los llamados popularmente pontones.

2.- Es decir, la existencia de una doble presencia toponímica (Izcala e Izcalina) atestigua la importancia antigua del asentamiento. La Izcalina es dehesa situada al N de Valdelosa.

3.- Desinencia en acusativo, de la que Roldán Hervás, siguiendo una sugerencia de Gonzalo Arias, infiere que Sabaria no estaba al pie de la calzada, sino que, en este punto saldría un ramal hacia el emplazamiento exacto del poblado, situado por él en el paraje de Torre del Sabre, a unos 4 km al W de la carretera.

4.- En latín, saepta ‘cercado’.

5.- No parece fundada esta hipótesis sobre el trazado de la vía. El eje primitivo del pueblo es la C/ Santa Elena, y el camino viejo de Salamanca pasaba por este eje. Allí estaba situada la ermita de Santiago; y allí se sitúa la primera iglesia románica, sustituida luego por la actual. Todo apunta pues a la Calle de Santa Elena como continuadora del camino romano. El trazado continuaba por la Calle Zamora (antes Calle Calzada de Zamora), cuyo nombre fue alterado por acuerdo municipal para adaptarse a la moda turística de la vía romana.

6.- Sin embargo, es visible que no hay conexión etimológica alguna entre Izcala y Sibaria.

7.- Añaden: «que la veas, que no la veas, no te fíes de los de Peleas». Dictado tópico banal, que se repite en numerosas localidades de igual rima.

8.-Gómez-Moreno, loc.cit. pág. 201

Gómez Moreno

GOMEZ MORENO, Manuel (2003 Reproducción Facsímil): Catálogo Monumental de España: Provincia de Salamanca, Caja Duero, Salamanca (1)

 Calzada de la Plata

 La gran vía Augústea, de Mérida a Zaragoza y a Astorga, entraba al S. de la provincia por el puerto de Baños y subía derecha hacia N., cogiendo la divisoria entre los ríos Alagón y Tormes; cruzaba este último por Salamanca, según ya se dijo, y seguía por lo llano en dirección a Zamora. Sus vestigios son abundantes y no desconocidos, puesto que los eruditos del siglo XVI dieron noticia de ellos, como puede leerse en Viu (Antig. de Extrem., I. 121 y sigs.) y Hübner (C.I.L.II, núms. 4674 a 4685) y Ponz describe con exactitud su principal tramo (Viages. VIII, cta. I).

 El fuero de Salamanca (Tit. CCXCII) la nombra calzada Columbriana (2), pero su designación vulgar es la que encabeza este artículo, y debe provenirle del latino platea, en su acepción de «vía pública» que le conservó la Edad Media; también le dicen el Lindón (3), por constituir límite entre los Obispados de Coria y Plasencia, y hoy sirve aún como cordel de ganados, si bien con algunos cambios de ruta, por ejemplo en Valdelacasa.

 Por los sitios llanos la Calzada no es ya sino un caminote ancho, sin obra alguna de fábrica, y cuando más le queda en medio un lomo, residuo del firme antiguo, hecho con cantos de berroqueña sólidamente ajustados; pero en los terrenos montañosos, donde no es fácil abrirse más camino, se conserva bien la caja de la calzada, en un ancho de 6,50 m., siguiendo las ondulaciones de las laderas, sin desmonte alguno (4), y con muretes de contención formados con gruesas piedras, de las que sobresalen algunas, como guarda-ruedas, enhiestas a trechos. El suelo parece que era llano y rara vez conserva su lastricado (5) primitivo, lo que no extraña por lo molesto que resulta un piso tan duro para las caballerías y no menos para carros, cuando se halla deteriorado (6); el Sr. Saavedra juzgó bien de las deficiencias que el sistema de calzadas ofrece. En algunos trechos, hacia el S. de la provincia, quedan, sin embargo, vestigios del enlosado, y es de basalto, cuyos filones asoman por allí entre los bancos de granito.

 De las cinco piedras miliarias que he visto en su propio sitio, cuatro surgen al borde izquierdo del camino –marchando en el sentido de su numeración hacia N- y corresponden a una restitución hecha bajo Trajano a fines del siglo I; otra se halla al lado derecho, más ésta parece removida. Son cilindros de granito, que miden, sobre su base cuadrada, 1,50 m. por 0,57 de diámetro; las letras de sus inscripciones tienen un alto de 0,08 m., conservando aún el color rojo que las teñía, y los números de orden alcanzan a 0,12 m. No he medido la distancia de miliario a miliario, por no llevar instrumentos idóneos ni ofrecerme garantía de exactitud lo deshecho del camino en aquellos parajes; sin embargo debe intentarse por si confirma alguna de las teorías emitidas acerca del largo de la milla romana. Ambrosio de Morales afirma que las mediciones hechas en esta misma carretera daban una longitud de 5.000 pies castellanos, o sea un cuarto de legua; y así computan la distancia de piedra a piedra los campesinos. Por mi parte, aceptando sobre el mapa de la provincia por Coello, la de 1.500 m admitida comúnmente, hallo acuerdo aproximado con los datos del Itinerario y con los números que las piedras consignan.

 En lo alto del puerto de Baños, donde confinan las provincias de Cáceres y Salamanca, debió estar la mansión de Caeciliovico, según ya precisó el Sr. Saavedra (Disc. de recep. en la Acad. de la Hist.), cuya distancia de Mérida era de 132 millas. Por allí se conserva bien la calzada, pero faltan casi todos los miliarios que todavía reconoció Ponz, hasta llegar al río Cuerpo de Hombre. Cien pasos antes, a mano derecha, puesta en una cerca y removida, se halla una de tales piedras, en la que no vi señal de letras, más quizá sea ella donde los antiguos leyeron una conmemoración a Caracalla y el número CXXXV (C.I.L.II, nº 4675); no obstante, según su lugar, más bien corresponde CXXXIV. El puente de la Magdalena, sobre dicho río, consta de dos arcos redondos y otro apuntado, no grandes y sin duda de fábrica relativamente moderna, aunque la calzada por sus extremidades aparenta ser de lo primitivo.

 En el trecho de una legua que se recorre para llegar al pueblo de la calzada, se ven de continuo los vestigio de la carretera, más no miliarios, ni tampoco el de Septimio Severo, con el número CXXXVI –debió ser CXXXVIII- (nº 4676) que aún recuerdan los viejos a la salida de dicho pueblo, y dicen que era más delgado y largo que los otros.

 El miliario siguiente, con su inscripción de Trajano y número CXXXIX, le vi caído y medio soterrado en los prados Merinos, conformándose mi lectura con la de los antiguos (nº6477); luego falta uno, y después hállase el CXLI, roto, algo dislocado y oculto tras de una cortina, en donde llaman la Raya: no le vi letras ni número. El del número CXLI se mantiene derecho, aunque algo le cubren las arenas, en medio del Arroyo Sangusín, pudiéndose aún reconocer su letrero de Trajano, bien copiado por los antiguos (nº 4679); el círculo de su cabeza muestra una aspa grabada cruzándole. Por último el número CXLIII se lee claramente bajo rastros de otro epígrafe igual, en el llamado Huso de Valverde (número 4680). Como la mansión «ad Lippos» caía en la milla 144, corresponde, por consecuencia, exactamente al dicho lugar de Valverde.

 Desde aquí se pierde el rastro de la calzada por haberse desviado el camino buscando el pueblo de Valdelacasa; más a su izquierda, o sea a O., por medio de una dehesa, reconócese aún y allí estaba no ha muchos años, otro miliario, que decían el Husillo, y debió ser el rotulado con el número CXLVIII, que leyeron antiguos eruditos (nº 4681). Dicen que pasaba luego al O. de Fuenterroble, donde en vano he buscado vestigios; más sí se hallan en término de Frades, aunque sin piedras miliarias, que precisen con fijeza el sitio de la mansión de Sentice, correspondiente a la milla 156.

 Proseguía la calzada por los altos de la sierra de Herreros y castillo de Membribe, y al bajar, un cuarto de legua antes de la venta de Siete-Carreras, estuvo un miliario de Nerón, con el número CLXIIX (nº 4683), quizá el mismo que asegura Dorado haberse descubierto bajo de tierra como a veinte pasos de dicha venta; mas hay error en el plano de Coello, o el miliario con dicho número hubo de estar asentado más a N., según exige también la posición de Salamanca, comprendida en la milla 180.

 Pasada esta ciudad, nunca se ha visto miliarios ni se recuerda la antigua vía, que debió de ir por donde mismo el camino viejo de Zamora, pasando por Calzada de Valdunciel (7). Antes del confín de la provincia, en la alcairía de Izcala, promedia la distancia entre Salamanca y Zamora, que es donde el Itinerario pone la mansión de Sabaria.

 También se tiene por obra romana otro pedazo de calzada que se halla paralelo a la carretera de Alba, pasado el lugar de Terradillos, y conserva su enlosado de grandes piedras, irregulares, pero llanas.


Calzada de Valdunciel

 ESCULTURA. Una estela, probablemente sepulcral, hallé aquí sirviendo de pretil a la Fuentebuena, en las afueras del pueblo; más por desgracia es en absoluto ilegible. Su piedra, de granito, mide 1,60 m. por 0,53 y 0,26 de grueso, estando cortada por abajo y algo incompleto el semicírculo de su cabeza. Dentro de un recuadro, quedan vestigios de letras; encima esculpióse a medio relieve una figura de mujer hasta la cintura, con su diestra sobre el pecho, la otra mano sosteniendo una taza, y pulseras en su muñeca. Revélase como de labor grosera y defectuosa.


  Calzada de Valdunciel

IGLESIA PARROQUIAL

La iglesia de esta pueblo de la Armuña baja fue rehecha en el siglo XVI, con dos arcos transversales sosteniendo el techo de su nave y armadura ochavada, de par y nudillo, en la capilla mayor, de cuya labor morisca sólo se descubren el arrocabe y pechinas, de lazo de ocho y dieciséis, con florones tallados en sus miembros (8). A los pies, una tribuna sobre arcos rebajados y columnas itálicas.

De otra construcción más antigua, como del siglo XII o XIII, queda un resto de muro y varios fragmentos decorativos, como son: otras dos columnas de la tribuna, con capiteles de hojas, ciertos modillones con figuras de hombre, que sobresalen en lo alto de la torre, y una pieza más notable empotrada en uno de los arcos de la nave.

ESCULTURA.- La susodicha pieza representa a un rey, de tamaño menor que el natural, con barba larga, cruz y globo en sus manos, puesto dentro de un arco gótico sobre columnas y coronado por torrecillas. Sin duda corresponde al siglo XIII y no parece mal, aun embotado por encaladuras como se halla; en cuanto a su significación y destino, nada me permito aventurar, pero quizá estuvo simplemente colocada en el muro de la primitiva iglesia, como otra imagen que conserva la colegial de Toro.

Cristo de la Piedad: Crucifijo del siglo XIV o primera mitad del XV, de tamaño natural.

PLATERÍA.- Buen cáliz, de la segunda mitad del siglo XVI, lleno de labores repujadas de buen gusto y perfecta ejecución; además, en su peana, figuras de los Evangelistas. Punzón del contraste de Salamanca y del platero Francisco Alonso, que es conocido por documentos. Alto, 0,265 m.

BORDADOS.- Capa, dos casullas y dalmáticas con bordados, sobre terciopelo carmesí, de santos y grutescos, de la segunda mitad del siglo XVI, como tantos otros.


NOTAS:

1.- Gómez Moreno recorrió la provincia de Salamanca y completó la labor de campo para el primer catálogo monumental salmantino en los años 1901 y 1902. La redacción del texto es del año siguiente.

2.- Extraña denominación, que parece aludir a la ciudad de Coimbra (Conimbrica); sorprende y suscita dudas el nombre, porque la vía romana que, indirectamente, ligaba a Salmantica con la ciudad lusitana es la que pasaba por Mirobriga (aproximadamente en el eje Salamanca-Ciudad Rodrigo). En la tierra del Vino zamorana, la denominación tradicional de nuestra vía romana era La Calzada o Carrera de Guinea.

3.- Aumentativo de linde. Equivale al topn. calzudo La Linde Gorda.

4.- Parece sin embargo haber subsistido un desmonte romano en el tajo de la cuesta de Calzada, donde el camino va encajado en una breve trinchera. Últimamente ha de lamentarse la aparición de una escombrera ilegal agarrada al talud oriental de la citada trinchera.

5.- Término italiano: ‘enlosado, pavimentado con lajas, lastras o lanchas’.

6.- Dada la escasez de piedra en la zona de Calzada, los materiales de la vía romana se debieron de retirar precozmente para su aprovechamiento en la construcción de casas. Parte de los cimientos del pueblo conserva probablemente huellas de este reciclado.

7.- Ya se ha señalado en la Toponimia del pueblo que el topn. Carrerinas, que se repite en Castellanos, parece aludir a los restos medievales de la calzada romana. Probablemente, éstos se conservaron en tramos encharcables, donde era preciso asegurar el firme, por lo que el concejo contuvo la tendencia colectiva a desvalijar la vía romana para reaprovechar sus piedras como material de construcción. Asimismo ha perdurado el topn. Calzada Vieja en Castellanos y en Aldeaseca.

8.- Esta armadura fue pasto de las llamas por culpa de un incendio accidental que se produjo hacia 1910 (¿). Es probable que parte de la armadura se conserve, con la viguería tiznada pero más o menos recuperable, bajo el falso techo que actualmente cubre la capilla mayor.

 

Catastro de Ensenada

El Catastro de Ensenada

El Marqués de Ensenada ( Zenón de Somodevilla) fue Ministro de Hacienda entre 1743 y 1754, reinando Fernando VI.

El Marqués de Ensenada intentó establecer en las 22 provincias de la Corona de Castilla una contribución única, reduciendo así las muchas existentes como la de los: millones, alcábalas, cientos, servicio ordinario y sus agregados, es decir, las rentas provinciales y sobre todo el que los impuestos no recayeran sobre el consumo y las transacciones comerciales, sino que gravaran más la propiedad agraria.

Para ello manda realizar una gran encuesta, interrogando a los contribuyentes, para conocer la propiedad rústica y urbana así como todo tipo de ingresos en la Corona de Castilla, recorriendo todos los pueblos y lugares. El trabajo fue de tal envergadura que se gastaron 40 millones de reales, formando una inmensa biblioteca de datos que se conoce como el Catastro de Ensenada.

La Contribución única en la Corona de Castilla, nunca se pudo llevar a cabo; sin embargo nos quedó la encuesta, documento minucioso que nos cuenta como era Calzada en esas fechas, sus vecinos, sus casas, animales, tierras, árboles…

El Catastro de Ensenada es una ventana al mundo de Calzada en el siglo XVIII, imprescindible para todo aquel interesado en nuestra historia y en las cosas de nuestros antepasados.

Pascual Riesco ha transcrito los libros del Catastro para que puedas consultarlos:

 

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Archivo Catedralicio

DOCUMENTOS ALUSIVOS A CALZADA EN EL ARCHIVO CATEDRALICIO
Plá y Deniel s/n, catedral vieja (Contaduría), Salamanca

En la identificación de los vecinos y propietarios de Calzada, se ha hecho abundante uso de la base de datos facilitada por Cristóbal Riesco Hernández, en la que se relacionan los nacidos en Calzada desde los primeros registros en el libro de bautismos de la parroquia.

 

«Definido el obispado de Salamanca (1120) como desgajado del zamorano y fijado su límite N., que lo va a ser también de nuestra comarca [Armuña], pronto empiezan las donaciones de los repobladores a la Catedral: en 1156, media aldea de Arcediano, que da el franco propietario por el alma de un hermano suyo arcediano, posible repoblador; en 1161, la de Palencia; dos años más tarde, La Vellés y la aldea, hoy alquería, de Mozodiel del Camino; la próxima a ella de Martín Perna, al año siguiente…Sobre los terrenos cedidos sigue luego la Catedral repoblando, como en el caso de Negrilla, a costa de las aldeas vecinas. Son donaciones de tierras e incluso de casas. Desde el siglo XIII se unirán a ellas las que se hacen a la Universidad y a otras instituciones benéficas o religiosas.

También el rey contribuye a engrandecer el señorío de la Catedral con algunas donaciones: Topas, San Cristóbal de la Cuesta, Espino-Arcillo y Espino de la Orbada en 1136; todos los derechos y el resto de Arcediano en 1183»

(Cabo Alonso, 1955)

 

Caja 29, nº 76

Relación que da D. Christoval Jorcano de las propiedades ‘que goza la Mesa Capitular del Cabildo en Calzada de Valdunciel’

11 de octubre de 1752

Apeo realizado en coincidencia con el Catastro de la Ensenada, probablemente como parte de las labores de declaración exigidas a los propietarios

Tierras de secano que producen un año y descansan otro

Los Aguanales, 1 h, t1

E: Liseda; W: cº de la Ceña; N: Benitos; S: qñ

Pozo Velles, 0.5 h, t1

W, E y N: qñ; S: Pan y C.

Cº de la Ceña, 0.5 h, t2

E: qñ; W: cº de la Ceña; N: Magdalena; S: Hosp. Gral.

El Ceniçal, 0.5 h, t2

E: qñ; W: Benitos; N: Hosp. Amparo; S: Sta. Elena

El Carril de Susaño, 1.5 h, t2

E: Mínimos; W: id; N: Sta. Elena; N: Carril de Susaño

El Sierro, 1 h, t3

E: Pan y C.; W: Benitos; N: J. González; S: qñ

La Cantera de Maridiega, 2 h, t3

E: Caballero; W: Almirante; N: qñ; S: Ordóñez

El Bebedero, 1 h, t3

E: Sta. Elena; W: J. Santayana; N: S. Adrián; S: Sta. Isabel

Las Carrerinas, 0.5 h, t2

E y S: qñ; W: qñ; N: Jesuitas

Detras de la Huerta, 0.5 h, c3

W: Benitos; N: huerta del Beneficio de Calzada; E: Mq. Vega; S: qñ

El Prado de los Hornos, 0.5 h 100 est, t3

E: J. González; W: qñ; N: Ángeles; S: Cap. Santiago

El Caño Grande, 2.5 h, t2

E: Jesuitas; W: Cabildo; N: Prado del Caño Grande; S: qñ

El Prado del Caño (tachado). El Caño Grande, 4.5 h, t3

E: Cabildo (tierra antecedente); W: S. Adrián; N: t del Cabildo en el tº de Forfoleda; S: qñ

El caño Grande, 3.5 h, t3

E y S: qñ; N y W: Cabildo

Valdejuandelrey, 2.25 h, t2

E: qñ; W: Cabildo; N: vínculo de Manuel Escribano; S: Obispo

Caja 29, nº 80

Relación que da D. Christoval Jorcano, clérigo de menores, sobre las propiedades en Calzada de Valdunciel del Hospital de Niños Expósitos de Salamanca.

8 de octubre de 1752

Tierras que producen un año y descansan otro:

En el sitio que llaman la Rade, 1 h, t3

E: Juan Andres; W: S. Adrián; N: Raya de Forfoleda; W: Juan Riesco my

La Rodera, 2.5 h, t3

E y S: Ordóñez; W: Universidad; N: qñ

El Utero, 1 h, t2

E y S: Liseda; W: La Valiada; N: Sta. Isabel

El Utero, 1.5 h, t2

E: Agustinas; W y N: qñ; S: Mínimos

Los Samorales en Aldeanuevita, 0.5 t2

E: María Riesco, viuda de Francisco Zarza; W: S. Adrián; N: María Riesco; S: Expósitos

Los Rodillos en Aldeanuevita, 1 h, t3

E y N: qñ; W: Joseph Blanco; S: Pedro Lorenzo, vº de Forfoleda

Caja 29, nº 87

Relación que da D. Christoval Jorcano, clérigo de menores, profesor de Sagrada Teología en la Real Universidad de la ciudad de Salamanca, sobre las posesiones de la Memoria de Don Juan de Villafañe en Calzada de Valdunciel

12 octubre 1752

Tierras:

La Cinecienta, 2 h 59 est, t1

E: qñ; W: S. Adrián; N: Jesuitas; S: Ana Herrero

El Mojon de la Vega, 1 h 20 est, t2

E y W: qñ; N: Cathalina Riesco; S: Prado de la Vega

Por zima de Martibañez, 0.75 h 32 est (¿), t1

E: Prado de Martibañez; W: qñ; N: Beneficio; S: Pan y C.

El Thesoro, 0.5 h 16 est, t2

E: Ánimas; W: Seminario de Carbajal; N: Mínimos; S: qñ

Los Gometes, 1 h, t3

E: Rosario; W, N y S: qñ

La Voca de la Vega, 1 h 81 est, t2

E: Arroyo y Eras de Calzada; W: Cap. Santiago; N: Prado de la Vega; S: Comisario

Valdecabrilla, 1.5 h, t2

E: Mínimos; W: Comisario; N: hros. Lanzos; S: Magdalena

 

VENTAS DE TIERRAS A FAVOR DE LA IGLESIA POR PARTICULARES DE CALZADA

Legajo 2, caja 49, nº 16

Venta a favor del Hospital de Niños Expósitos, de Salamanca, de una tierra del lugar de Calzada ‘a do dicen la Rodera’

2 junio 1708

Otorgada por Sebastian Riesco, vº de Calzada, como albacea y testamentario de María Escribano, difunta, mujer que fue del sobredicho. La tierra era de María Escribano, quien la trajo como dote al matrimonio. La venta se hace para satisfacer los gastos de entierro, funeral de alma y demás, ‘por no aber otros bienes mas promptos de que poder azerlo’

Escribano: Roque Rodriguez Manzano

Testigos: Alonso Zarza; Alonso Malmierca my; Pedro de Entizne. Los tres son vº de Calzada.

[se trata de Sebastián Riesco Zarza, n. 1674, +1730, hijo de Juan Riesco y María Zarza Vicente.

María Escribano Blanco, n. 1675, (+fecha errónea 1715). Hijos Riesco Escribano: Juan (n. 1697, +1723), Francisco (n. 1699), María (n. 1701, +1738), Sebastián (n. y + 1704), Inés (n. 23-3-1708).

Casó inmediatamente tras enviudar con Ana Polo Herrero, de Forfoleda (hijos Riesco Polo: Catalina, n. 1709, +1742; Sebastián, n. 1711, +1746; Josefa (n. y + 1713), Manuel (n. 1716, +1723), Lorenzo (n. 1719, +1721), Josefa (n. 1722, +1764), Juan (n. 1725, +1769), María (n. 1728, +1803)

Los testigos son probablemente:

Alonso Zarza Ayuso, n. 1673, +1715, hijo de Alonso e Inés Ayuso Herrero.

Alonso Malmierca (¿)

Pedro Entizne Zurdo, n. 1675, +<1725, hijo de Santos y María; casado con Bárbara Zarza Andrés, n. 1669, hija de Juan y María.]

Medidor de tierras: Diego Rodriguez, vº de Carbajosa de Armuña.

La tierra es declarada ‘libre de todo tributo y zenso, binculo, carga, anibersario, obligacion, hipoteca expecial o general ni otra ninguna sujezion ni imposizion’.

Se mide la extensión evaluándola en 350 estadales, es decir, 10 celemines y medio de sembradura (0.875 huebras), que, a razón de 250 reales por huebra –precio asignado a la calidad inferior de tierra de trigo-, o sea 21 maravedíes por estadal, sale a pagar 218 reales y 26 maravedíes (218.75 reales).

Lindes:

Por dos partes con t. del Hospital de Niños Expósitos;

Por otra con tierra de Don Francisco de Paula Godínez de Paz y Tobar, Señor de la Villa de Tamames y vº de Tamames.

Por otra con la capellanía que goza el Lcdo. Castañón, difunto, vº de Salamanca.

Observación: con esta compra, los Expósitos agrandaban una tierra por anexión de ésta. En 1752, constaba el conjunto como tierra de 2.5 huebras, con producción inferior de trigo, y linderos por E y S, Ordóñez; por W, Universidad; y por N, quiñones.

 

Legajo 2, caja 49, nº 22

Venta a favor del Hospital de Niños Expósitos, de Salamanca, de una tierra del lugar de Calzada ‘a do dicen la Rade y Jarandilla’

18 mayo 1709

Otorgada por Sebastian Andrés y su mujer Agueda Garzía , vºs de Calzada, ‘por fin y muerte de Domingo Garzia y Juana Perez su mujer, nuestros padres y suegros’. La venta se hace a raíz de la herencia

[Sebastián Andrés Zurdo, n. 1676, +1724, hijo de Juan Andrés Nieto y Magdalena Zurdo Gómez.

Águeda García Pérez, n. 1682, +1761, hija de Domingo García Viejo y Juana Pérez.

Tuvieron varios hijos.

El difunto Domingo García Viejo, n. 1645, es hijo de Gabriel y María. Juana Pérez era probablemente forastera.]

Escribano: Roque Rodriguez Manzano

Medidor de tierras: Diego Rodriguez, vº de Carbajosa de Armuña.

La tierra está ‘a do dizen la Rade y Jarandilla’. Se mide la extensión evaluándola en 404 estadales, que, a razón de 350 reales por huebra, sale a pagar 440 reales.

Lindes:

Por una parte con t de quiñón, que labra Sebastián Sánchez, vº de Calzada;

Por otra parte con t de quiñón, que labra Juan Riesco, vº de Calzada;

Por otra parte con t de quiñón, que labra Sebastián de Castañeda, vº de Calzada;

Por otra con tierra de Maria Rriesca, mujer que fue de Francisco Zarza, vº de Calzada.

Observación: con esta compra, los Expósitos adquirían una tierra que más tarde, en 1752, sería descrita como «tierra en el sitio que llaman la Rade», 1 h, t3. Linderos:

E: Juan Andres; W: S. Adrián; N: Raya de Forfoleda; W: Juan Riesco my

Legajo 2, caja 49, nº 17

Venta a favor del Hospital de Niños Expósitos, de Salamanca, de dos tierras del lugar de Calzada, en la Rade y en la Rodera del cº de Valcuevo.

20 diciembre 1709

Otorgada por Miguel Riesco [Zurdo], vº de Calzada, marido de Bárbara o Bárbola Pablos [Romero] desde 1685 (o 1684 según los archivos parroquiales). La venta se hace ‘a causa de hallarme con algunos empeños y no tener los medios nezessarios para satisfazerlos, de que se me siguen algunas molestias y vexaziones’. Se trata de bienes que el otorgante ‘entro al matrimonio con Barbara Pablos, que fue hecho el año pasado de 1685’. Bárbara es hija de Juan Pablos.

[Miguel Riesco Zurdo, n. 1661, +1736, hijo de Andrés y María.

Bárbara Pablos Romero, n. 1664, +1733, hija de Juan y María.]

Escribano: Roque Rodriguez Manzano

Son presentadas escrituras viejas. En ellas figuran en calidad de tasadores del inventario que llevó a su boda Miguel Riesco, hijo de Andrés Riesco y de Maria Zurda, los siguientes:

Andrés Herrero y Francisco Andrés, alcaldes de Calzada (1685).

[Probablemente se trata de

Andrés Herrero Andrés, n. 1665, +1740, hijo de Andrés y Ana.

Francisco Andrés Zurdo, n. 1668, +1746, hijo de Juan y Magdalena.]

La tasación se realizó entonces ante Miguel Zarzoso, fiel de fechos de Calzada, el 25 de febrero de 1685. El fiel de fechos que le sucedió posteriormente es Pedro Conde.

[El fiel de fechos es probablemente Miguel Zarzoso García, n. 1656, hijo de Miguel e Isabel.]

Tierras:

  1. La Rodera del cº de Valcuebo: ‘tierra a el camino de Balcuebo que hace dos fanegas y topa en dicho camino y linda con tierra de los quiñones deste conzejo’ (escritura antigua). A la fecha de la venta, sus lindes son: la rodera; Colegio de Pan y Carbón; Convento de los Ángeles; quiñones. Su extensión se evalúa en 647 estadales, que se valoran a razón de 42.5 maravedíes por estadal.
  2. La Rade: ‘a do dizen La Rade, que haze media fanega, que linda con tierra de los zensos de este lugar y descaveza en el moxon de Forfoleda’ (escritura antigua). Hace 268 estadales. Lindes: Bº de S. Adrián; t de los hros. de Juan Andrés; t de Ines Herrero, mujer de Juan Chrisostomo Ydalgo (esta tierra también fue adquirida luego por los Expósitos); t de Juan Riesco, hermano de Miguel Riesco.

El total se vende por 1143 reales y 25 maravedíes.

Observación: con esta compra, los Expósitos adquirían dos tierras que, en 1752, constan como sigue:

La Rodera, 2.5 h, t3

E y S: Ordóñez; W: Universidad; N: qñ

La Rade, 1 h, t3

E: Juan Andres; W: S. Adrián; N: Raya de Forfoleda; W: Juan Riesco my

La primera, en La Rodera, resultaba de la agregación de dos tierras: la comprada en 1708 a Sebastián Riesco y la aquí vendida por Miguel Riesco.

Legajo 2, caja 49, nº 18

Venta a favor del Hospital de Niños Expósitos, de Salamanca, de una tierra del lugar de Calzada, en la Rade.

2 enero 1710

Otorgada por Juan Chrisostomo Ydalgo e Ynes Herrero, su mujer, vecinos de Calzada; ‘por causa de hallarme con algunos empeños…’. La tierra era de Ynes Herrero, heredada de su padre, Pedro Herrero. Tras la muerte de éste, ‘siendo Ynes hixa lexitima de Pedro Herrero en estado de donzella’, se partieron dos casas y tierras. Esto lo acredita el actual fiel de fechos de Calzada, Pedro Conde.

[Juan Crisóstomo Hidalgo Rodríguez, hijo de Juan y María. No parece ser natural de Calzada.

Inés Herrero Rodríguez, n. 1671, +1716, hija de Pedro Herrero e Inés R. Martín (segunda mujer de Pedro H.).

El primer hijo de este matrimonio nace en 1705.

Fiel de fechos: Pedro Conde Bazo, n. 1655, +1730, hijo de Francisco y María.]

Escribano: Roque Rodriguez Manzano

Medidor de tierras: Diego Rodriguez, vº de Carbajosa de Armuña.

Linderos: t de Miguel Riesco; t del Bº de San Adrián de Salamanca; t de Sebastián de Castañeda my.

Se mide la extensión evaluándola en 268 estadales, o sea, unos 8 celemines, que, a razón de 500 reales por huebra o 42.5 maravedíes por estadal, sale a pagar 11,390 mrv o 335 reales.

 

Legajo 2, caja 49, nº 19

Venta a favor del Hospital de Niños Expósitos, de Salamanca, de una tierra del lugar de Calzada, en las Carrerinas.

24 junio 1710

Otorgada por Juan Chrisostomo Ydalgo e Ynes Herrero, su mujer, vecinos de Calzada. La tierra era de Ynes Herrero, heredada de su padre, Pedro Herrero e Ynes Rodriguez, segunda esposa de éste. Tras la muerte de Pedro Herrero, ‘siendo Ynes hixa lexitima de Pedro Herrero en estado de donzella’, se partieron dos casas y tierras.

[Juan Crisóstomo Hidalgo Rodríguez, hijo de Juan y María. No parece ser natural de Calzada.

Inés Herrero Rodríguez, n. 1671, +1716, hija de Pedro Herrero e Inés R. Martín (segunda mujer de Pedro H.).

El primer hijo de este matrimonio nace en 1705.]

Medidor de tierras: Diego Rodriguez, vº de Carbajosa de Armuña.

Testigo: Domingo Calzada, rentero de los Expósitos en las tierras de Calzada.

Tierra en Las Carrerinas; Linderos: Prado de las Carrerinas; quiñones; t de Manuel Escribano; t de Pedro Entizne my.

Se mide la extensión evaluándola en 3 medias en sembradura, esto es –con más precisión-, 685 estadales, que, a razón de 750 reales por huebra, o 63.5 mrv por estadal, sale a pagar 43,668 maravedíes, o sea, 1284 reales y 12 maravedíes.

La tierra, sin embargo, carga con un aniversario perpetuo de 10 reales anuales por 4 misas rezadas. Esta carga se subroga a una casa propia de Ines Herrero, y por lo tanto de su ‘marido y conjunto’, Juan Chrisostomo Ydalgo; en ella vivía la familia.

La casa, cuyo valor se estima en 1000 reales, está en La Plaza, y linda con:

Casa de Ines Garrido, mujer de Martin Garzia

Casa de Maria Romero, mujer que fue de Domingo Martin

Casa de Magdalena Zurdo, viuda de Juan Andres

Esta casa se podría arrendar en 33 rs anuales, cantidad muy superior al coste anual del aniversario.

[Inés Garrido Hernández, hija de José y María. Mujer de Martín García Santos, hijo de Domingo y Catalina.

María Romero y Domingo Martín fueron los padres de Domingo (n. 1685, +1752) y Pascua (n. 1693, +1763).

Magdalena Zurdo Gómez, n. 1641, hija de Pedro y María. Viuda de Juan Andrés Nieto, n. 1640, hijo de Martín e Inés.]

Observaciones: la tierra no figura entre las posesiones de los Expósitos en 1752.

Legajo 2, caja 49, nº 14

Venta a favor del Hospital de Niños Expósitos, de Salamanca, de cuatro tierras del lugar de Calzada

8 mayo 1728

Otorgada por Alonso Zarza, mayor, vº de Calzada, como padre y administrador de los bienes de Maria, Ysavel y Zeledonia Elena Zarza, sus hijas, que ellas heredaron de su madre Elena Castañeda, difunta, mujer que fue del sobredicho. La venta se hace ‘a causa de hallarme con algunos empeños originados del fallescimiento de la dicha mi muger’.

[Alonso Zarza Ayuso (n. 1701, +1747; hijo a su vez de otro Alonso Zarza Ayuso (n. 1673, +1715, de Alonso e Inés Ayuso Herrero), de Calzada, y de Isabel Ayuso, ¿de la Vellés?).

Elena Castañeda Hernández (n. 1701, +1728, muerta probablemente tras el parto de Celedonia Elena), hija de Sebastián C. Blanco y María Hernández Sánchez.

Sus hijas son: María (n. 1723, +1749), Isabel (n. 1725), Celedonia Elena (n. 1728, +1801)]

Con anterioridad a la venta, A. Zarza mayor hizo ‘division y partija de sus bienes’, con tasadores nombrados para la ‘cuenta, tasa, división y partija’. Éstos eran: Francisco Benito, vº de La Vellés; Miguel Riesco y Pedro Conde, vecinos de Calzada; y D. Juan Alonso Rodriguez, escribano de Salamanca.

Escribano en la venta: Roque Rodriguez Manzano

Testigos de la venta: Juan Mathias, Domingo de Lamano menor, Francisco Santos. Los tres son vº de Calzada. Hacen ‘juramento por Dios y una cruz’. Acreditan que Elena Castañeda heredó tierras de su madre Maria Hernandez.

[Juan Macías Nieto, n. 1701, +1763, hijo de Juan Macías Redondo y Bárbara Nieto.

Domingo de la Mano menor: probablemente es Domingo Martín Macías, n. 1674, +1739, hijo de Domingo y Pascuala M. Campesino.

Francisco Santos Rivera, n. 1701, +1742.]

Medidor de tierras: Miguel de Salamanca, vº de Castellanos de Morisco, ‘maestro exsaminado en el ejerzizio de medir tierras’. Lleva a cabo una medida más exacta que la de la partija anterior.

  1. Tierra a los Samorales de Aldeanueva , valorada en 300 rs/huebra, con 236 estadales. Linda por el Este con t de Maria Riesco, viuda de Francisco Zarza; esta tierra es en 1728 de la sobrina de María Riesco, que se llama igual que ella. Por el Sur con otra tierra de los Expósitos; por el N y W con t del Bº de S. Adrián.
  2. Tierra en los Rodillos de Aldeanuevita (es una tierra en dos pedazos, y la parte el Rodillo Grande de Aldeanueva), valorada en 300 rs/huebra. Se estima su extensión en 15 celemines, o más precisamente en 432 estadales. Linda por E y N con quiñones, por W con t de Joseph Blanco, y por S con t de Pedro Lorenzo, vº de Forfoleda.
  3. Tierra en la Valeada o el Utero, valorada en 300 rs/huebra. Mide 1 huebra o, más precisamente, 416 estadales. Linda por W con La Valiada, por N con t del Convento de Sta. Isabel, por E y S con t del ‘mayorazgo de la señora Marquesa de la Vega que goza el marques de la Lisera’. En la partija anterior figuran como linderas una t de los Mínimos Extramuros de Salamanca, y otra t de la Renta del Marqués de la Vega.
  4. Tierra en la Valeada o el Utero, valorada en 320 rs/huebra. Mide 15 celemines o, más precisamente, 552 estadales. Linda por W con Convento de Agustinas Recoletas de Sca, por N y W con quiñones, por S con t de los Mínimos. En la partija anterior figura como lindera una t del Colegio de S. Francisco de Paula, extramuros de Salamanca (referencia a Los Mínimos).

Observación: con esta compra, los Expósitos adquirían cuatro tierras que más tarde (ºen 1752) figurarían censadas como sigue:

1. Los Samorales en Aldeanuevita, 0.5 h, t2

E: María Riesco, viuda de Francisco Zarza; W: S. Adrián; N: María Riesco; S: Expósitos

2. Los Rodillos en Aldeanuevita, 1 h, t3

E y N: qñ; W: Joseph Blanco; S: Pedro Lorenzo, vº de Forfoleda

3. El Utero, 1 h, t2

E y S: Liseda; W: La Valiada; N: Sta. Isabel

4. El Utero, 1.5 h, t2

E: Agustinas; W y N: qñ; S: Mínimos

Legajo 2, caja 49, nº 28

Hacienda de bienes que heredó el Hospital de Niños Expósitos, de Salamanca, en el término municipal de Calzada, a la muerte del Lcdo. Don Pedro de Alagueros, administrador de dicho Hospital.

11 noviembre 1699

Testamento otorgado ante Juan Antonio de Paz

Medidor de tierras: Diego Rodriguez, vº de Carbajosa de Armuña.

Se trata de tierras adquiridas previamente por el licenciado mediante compra directa. El total es de 5304 estadales, es decir 13, 26 huebras o fanegas de sembradura.

  1. Tierra en El Caño del Barbero, al lado derecho del cº viniendo al dicho lugar desde Salamanca hacia Calzada. Hace 1087 estadales. La vendió Antonio de Castañeda al Licenciado el 6 de diciembre de 1697. Linderos: calzada de Salamanca; t del Obispo (dirección a Calzada); descabeza por arriba con t de la ermita de Sta Elena.
  2. Tierra en el Camino Hondo. La vendió Sebastián de Castañeda mayor el 9 de noviembre de 1697. Hace 1056 estadales. Linderos: cº de Castellanos; t de la Cofradía del Ssmo. de Calzada; t del Obispo; tierra entradiça del tº de Castellanos de Villiquera.
  3. Tres tierras vendidas al Licenciado por Domingo García mayor y Domingo García menor, quienes las heredaron de su tío Antonio Moreno, de Salamanca (venta: 9 noviembre 1698). Total 514 est.
  • El Mojón de la Vega (230 est). Linderos: Mojón y raya de Forfoleda; cº de Calzada a Forfoleda; t de D. Juan del Águila, juez y regidor de Salamanca; t de Andrés Riesco, vº de Calzada.
  • Los Amorales (134 est). Linderos: t de María Riesco (por dos lados); t que heredó Alonso Çarça por la muerte de la hija de Juan de Aiuso.
  • Los Amorales (150 est). Linderos: t de la cofradía de San Sebastián; t de la ermita de San Pedro; quiñones.

[Domingo García Viejo, n. 1645, hijo de Gabriel y María; su hijo Domingo García Pérez, n. 1674, hijo de Domingo G. Viejo y Juana Pérez.]

  1. Una tierra en el Mojón de la Vega (374 est), que vendió al licenciado en 1698 Sebastián de Castañeda, vº de Calzada. Linderos: Vega; t de la Clerezia de Abarcoso; t de Manuel Riesco; t de Juan Terrero.
  2. Cinco tierras que vendieron Juan Escribano y su mujer en 1696.
  • Entre el Salinar y la ermita de Santiago (248 est).
  • La Cama de la Moça (365 est).
  • La Sesmera (447 est).
  • La Rodera (510 est).
  • Los Aguanales (187 est).
  1. Dos tierras que vendieron Miguel Riesco y Juan Pablos en 1698.
  • La Rodera (233 est).
  • Los Carrascales (281 est).