GOMEZ MORENO, Manuel (2003 Reproducción Facsímil): Catálogo Monumental de España: Provincia de Salamanca, Caja Duero, Salamanca (1)

 Calzada de la Plata

 La gran vía Augústea, de Mérida a Zaragoza y a Astorga, entraba al S. de la provincia por el puerto de Baños y subía derecha hacia N., cogiendo la divisoria entre los ríos Alagón y Tormes; cruzaba este último por Salamanca, según ya se dijo, y seguía por lo llano en dirección a Zamora. Sus vestigios son abundantes y no desconocidos, puesto que los eruditos del siglo XVI dieron noticia de ellos, como puede leerse en Viu (Antig. de Extrem., I. 121 y sigs.) y Hübner (C.I.L.II, núms. 4674 a 4685) y Ponz describe con exactitud su principal tramo (Viages. VIII, cta. I).

 El fuero de Salamanca (Tit. CCXCII) la nombra calzada Columbriana (2), pero su designación vulgar es la que encabeza este artículo, y debe provenirle del latino platea, en su acepción de “vía pública” que le conservó la Edad Media; también le dicen el Lindón (3), por constituir límite entre los Obispados de Coria y Plasencia, y hoy sirve aún como cordel de ganados, si bien con algunos cambios de ruta, por ejemplo en Valdelacasa.

 Por los sitios llanos la Calzada no es ya sino un caminote ancho, sin obra alguna de fábrica, y cuando más le queda en medio un lomo, residuo del firme antiguo, hecho con cantos de berroqueña sólidamente ajustados; pero en los terrenos montañosos, donde no es fácil abrirse más camino, se conserva bien la caja de la calzada, en un ancho de 6,50 m., siguiendo las ondulaciones de las laderas, sin desmonte alguno (4), y con muretes de contención formados con gruesas piedras, de las que sobresalen algunas, como guarda-ruedas, enhiestas a trechos. El suelo parece que era llano y rara vez conserva su lastricado (5) primitivo, lo que no extraña por lo molesto que resulta un piso tan duro para las caballerías y no menos para carros, cuando se halla deteriorado (6); el Sr. Saavedra juzgó bien de las deficiencias que el sistema de calzadas ofrece. En algunos trechos, hacia el S. de la provincia, quedan, sin embargo, vestigios del enlosado, y es de basalto, cuyos filones asoman por allí entre los bancos de granito.

 De las cinco piedras miliarias que he visto en su propio sitio, cuatro surgen al borde izquierdo del camino –marchando en el sentido de su numeración hacia N- y corresponden a una restitución hecha bajo Trajano a fines del siglo I; otra se halla al lado derecho, más ésta parece removida. Son cilindros de granito, que miden, sobre su base cuadrada, 1,50 m. por 0,57 de diámetro; las letras de sus inscripciones tienen un alto de 0,08 m., conservando aún el color rojo que las teñía, y los números de orden alcanzan a 0,12 m. No he medido la distancia de miliario a miliario, por no llevar instrumentos idóneos ni ofrecerme garantía de exactitud lo deshecho del camino en aquellos parajes; sin embargo debe intentarse por si confirma alguna de las teorías emitidas acerca del largo de la milla romana. Ambrosio de Morales afirma que las mediciones hechas en esta misma carretera daban una longitud de 5.000 pies castellanos, o sea un cuarto de legua; y así computan la distancia de piedra a piedra los campesinos. Por mi parte, aceptando sobre el mapa de la provincia por Coello, la de 1.500 m admitida comúnmente, hallo acuerdo aproximado con los datos del Itinerario y con los números que las piedras consignan.

 En lo alto del puerto de Baños, donde confinan las provincias de Cáceres y Salamanca, debió estar la mansión de Caeciliovico, según ya precisó el Sr. Saavedra (Disc. de recep. en la Acad. de la Hist.), cuya distancia de Mérida era de 132 millas. Por allí se conserva bien la calzada, pero faltan casi todos los miliarios que todavía reconoció Ponz, hasta llegar al río Cuerpo de Hombre. Cien pasos antes, a mano derecha, puesta en una cerca y removida, se halla una de tales piedras, en la que no vi señal de letras, más quizá sea ella donde los antiguos leyeron una conmemoración a Caracalla y el número CXXXV (C.I.L.II, nº 4675); no obstante, según su lugar, más bien corresponde CXXXIV. El puente de la Magdalena, sobre dicho río, consta de dos arcos redondos y otro apuntado, no grandes y sin duda de fábrica relativamente moderna, aunque la calzada por sus extremidades aparenta ser de lo primitivo.

 En el trecho de una legua que se recorre para llegar al pueblo de la calzada, se ven de continuo los vestigio de la carretera, más no miliarios, ni tampoco el de Septimio Severo, con el número CXXXVI –debió ser CXXXVIII- (nº 4676) que aún recuerdan los viejos a la salida de dicho pueblo, y dicen que era más delgado y largo que los otros.

 El miliario siguiente, con su inscripción de Trajano y número CXXXIX, le vi caído y medio soterrado en los prados Merinos, conformándose mi lectura con la de los antiguos (nº6477); luego falta uno, y después hállase el CXLI, roto, algo dislocado y oculto tras de una cortina, en donde llaman la Raya: no le vi letras ni número. El del número CXLI se mantiene derecho, aunque algo le cubren las arenas, en medio del Arroyo Sangusín, pudiéndose aún reconocer su letrero de Trajano, bien copiado por los antiguos (nº 4679); el círculo de su cabeza muestra una aspa grabada cruzándole. Por último el número CXLIII se lee claramente bajo rastros de otro epígrafe igual, en el llamado Huso de Valverde (número 4680). Como la mansión “ad Lippos” caía en la milla 144, corresponde, por consecuencia, exactamente al dicho lugar de Valverde.

 Desde aquí se pierde el rastro de la calzada por haberse desviado el camino buscando el pueblo de Valdelacasa; más a su izquierda, o sea a O., por medio de una dehesa, reconócese aún y allí estaba no ha muchos años, otro miliario, que decían el Husillo, y debió ser el rotulado con el número CXLVIII, que leyeron antiguos eruditos (nº 4681). Dicen que pasaba luego al O. de Fuenterroble, donde en vano he buscado vestigios; más sí se hallan en término de Frades, aunque sin piedras miliarias, que precisen con fijeza el sitio de la mansión de Sentice, correspondiente a la milla 156.

 Proseguía la calzada por los altos de la sierra de Herreros y castillo de Membribe, y al bajar, un cuarto de legua antes de la venta de Siete-Carreras, estuvo un miliario de Nerón, con el número CLXIIX (nº 4683), quizá el mismo que asegura Dorado haberse descubierto bajo de tierra como a veinte pasos de dicha venta; mas hay error en el plano de Coello, o el miliario con dicho número hubo de estar asentado más a N., según exige también la posición de Salamanca, comprendida en la milla 180.

 Pasada esta ciudad, nunca se ha visto miliarios ni se recuerda la antigua vía, que debió de ir por donde mismo el camino viejo de Zamora, pasando por Calzada de Valdunciel (7). Antes del confín de la provincia, en la alcairía de Izcala, promedia la distancia entre Salamanca y Zamora, que es donde el Itinerario pone la mansión de Sabaria.

 También se tiene por obra romana otro pedazo de calzada que se halla paralelo a la carretera de Alba, pasado el lugar de Terradillos, y conserva su enlosado de grandes piedras, irregulares, pero llanas.


Calzada de Valdunciel

 ESCULTURA. Una estela, probablemente sepulcral, hallé aquí sirviendo de pretil a la Fuentebuena, en las afueras del pueblo; más por desgracia es en absoluto ilegible. Su piedra, de granito, mide 1,60 m. por 0,53 y 0,26 de grueso, estando cortada por abajo y algo incompleto el semicírculo de su cabeza. Dentro de un recuadro, quedan vestigios de letras; encima esculpióse a medio relieve una figura de mujer hasta la cintura, con su diestra sobre el pecho, la otra mano sosteniendo una taza, y pulseras en su muñeca. Revélase como de labor grosera y defectuosa.


  Calzada de Valdunciel

IGLESIA PARROQUIAL

La iglesia de esta pueblo de la Armuña baja fue rehecha en el siglo XVI, con dos arcos transversales sosteniendo el techo de su nave y armadura ochavada, de par y nudillo, en la capilla mayor, de cuya labor morisca sólo se descubren el arrocabe y pechinas, de lazo de ocho y dieciséis, con florones tallados en sus miembros (8). A los pies, una tribuna sobre arcos rebajados y columnas itálicas.

De otra construcción más antigua, como del siglo XII o XIII, queda un resto de muro y varios fragmentos decorativos, como son: otras dos columnas de la tribuna, con capiteles de hojas, ciertos modillones con figuras de hombre, que sobresalen en lo alto de la torre, y una pieza más notable empotrada en uno de los arcos de la nave.

ESCULTURA.- La susodicha pieza representa a un rey, de tamaño menor que el natural, con barba larga, cruz y globo en sus manos, puesto dentro de un arco gótico sobre columnas y coronado por torrecillas. Sin duda corresponde al siglo XIII y no parece mal, aun embotado por encaladuras como se halla; en cuanto a su significación y destino, nada me permito aventurar, pero quizá estuvo simplemente colocada en el muro de la primitiva iglesia, como otra imagen que conserva la colegial de Toro.

Cristo de la Piedad: Crucifijo del siglo XIV o primera mitad del XV, de tamaño natural.

PLATERÍA.- Buen cáliz, de la segunda mitad del siglo XVI, lleno de labores repujadas de buen gusto y perfecta ejecución; además, en su peana, figuras de los Evangelistas. Punzón del contraste de Salamanca y del platero Francisco Alonso, que es conocido por documentos. Alto, 0,265 m.

BORDADOS.- Capa, dos casullas y dalmáticas con bordados, sobre terciopelo carmesí, de santos y grutescos, de la segunda mitad del siglo XVI, como tantos otros.


NOTAS:

1.- Gómez Moreno recorrió la provincia de Salamanca y completó la labor de campo para el primer catálogo monumental salmantino en los años 1901 y 1902. La redacción del texto es del año siguiente.

2.- Extraña denominación, que parece aludir a la ciudad de Coimbra (Conimbrica); sorprende y suscita dudas el nombre, porque la vía romana que, indirectamente, ligaba a Salmantica con la ciudad lusitana es la que pasaba por Mirobriga (aproximadamente en el eje Salamanca-Ciudad Rodrigo). En la tierra del Vino zamorana, la denominación tradicional de nuestra vía romana era La Calzada o Carrera de Guinea.

3.- Aumentativo de linde. Equivale al topn. calzudo La Linde Gorda.

4.- Parece sin embargo haber subsistido un desmonte romano en el tajo de la cuesta de Calzada, donde el camino va encajado en una breve trinchera. Últimamente ha de lamentarse la aparición de una escombrera ilegal agarrada al talud oriental de la citada trinchera.

5.- Término italiano: ‘enlosado, pavimentado con lajas, lastras o lanchas’.

6.- Dada la escasez de piedra en la zona de Calzada, los materiales de la vía romana se debieron de retirar precozmente para su aprovechamiento en la construcción de casas. Parte de los cimientos del pueblo conserva probablemente huellas de este reciclado.

7.- Ya se ha señalado en la Toponimia del pueblo que el topn. Carrerinas, que se repite en Castellanos, parece aludir a los restos medievales de la calzada romana. Probablemente, éstos se conservaron en tramos encharcables, donde era preciso asegurar el firme, por lo que el concejo contuvo la tendencia colectiva a desvalijar la vía romana para reaprovechar sus piedras como material de construcción. Asimismo ha perdurado el topn. Calzada Vieja en Castellanos y en Aldeaseca.

8.- Esta armadura fue pasto de las llamas por culpa de un incendio accidental que se produjo hacia 1910 (¿). Es probable que parte de la armadura se conserve, con la viguería tiznada pero más o menos recuperable, bajo el falso techo que actualmente cubre la capilla mayor.