Diseminados por la población, se pueden observar interesantes ejemplos de arquitectura popular. En general, son edificaciones de una sola planta, sillería de piedra, adobe o ladrillo, dos ventanas y una puerta de entrada; sobre cada uno de los vanos se abre un pequeño óculo que sirve de iluminación y ventilación al desván, de techos bajos. Como es tradicional en la Castilla rural, la fachada da a una calle y, en la parte trasera, tienen grandes patios, a veces convertidos en pequeñas huertos.

En algunas ocasiones, hay un balcón sobre la puerta de acceso, que sorprende por su escasa altura y que determina una fuerte inclinación del tejado a dos aguas.

Muy característicos de la zona son los portalillos y poyetes, todavía usados por los vecinos en las cálidas noches de verano como lugar de animadas tertulias.

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Calzada de Valdunciel tiene una gran tradición en los trabajos relacionados con el hierro, como demuestra que en un pueblo de apenas 700 habitantes haya actualmente tres empresas dedicadas a la cerrajería y la forja. Esto da lugar a que, incluso en las casas de reciente construcción, se extreme el cuidado que se dedica a la rejería, de tal modo que, aunque no sean trabajos muy elaborados, ya que tienden a la sencillez, cada una de las edificaciones tiene un diseño prácticamente exclusivo, que no se repite en otras construcciones.

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